La gran cantidad de curas pedófilos en la Iglesia Católica chilena es alarmante. Casi 80 religiosos abusaron de menores, según una lista distribuida la semana pasada por la ONG estadounidense Bishop Accountability, que desde 2003 se dedica a publicar los archivos de pederastas dentro la institución eclesiástica.

Semejante flagelo no debía pasar desapercibido en la visita del jefe de Estado del Vaticano a Chile. Tanto se movieron las víctimas, sus familiares y las organizaciones sociales que denuncian estos delitos antes del arribo del Papa, que Francisco pidió perdón ni bien pisó suelo trasandino

"No puedo dejar de manifestar dolor y vergüenza por el daño a los niños por parte de los miembros de la Iglesia. Es justo pedir perdón y estamos haciendo lo necesario para que esas cosas no se vuelvan a repetir", dijo el máximo pontífice en un discurso que pronunció esta mañana en La Casa de la Moneda, la sede del Gobierno chileno.

Pero horas después, el obispo de la ciudad de Osorno, Juan Barros, acusado de encubrir los abusos sexuales cometidos por el cura Fernando Karadima, asistió a la misa que el Papa encabezó en Santiago, lo que fue cuestionado tanto por víctimas del sacerdote suspendido desde 2010 como por personalidades de la sociedad trasandina.

Barros fue discípulo de Fernando Karadima, un cura de gran influencia en la Iglesia chilena, que formó medio centenar de sacerdotes hasta que fue suspendido por la Justicia vaticana de por vida en 2010 tras desvelarse que abusó sexualmente de niños y jóvenes cuando era el titular de la parroquia "El Bosque".

Barros fue designado en marzo de 2015 obispo de Osorno, donde hasta hoy es rechazado por una parte de la feligresía que lo acusa de haber encubierto los abusos de Karadima.

Las agrupaciones que denuncian su complicidad con los abusos dijeron que el Papa no los escucha y que cuando en 2015 le preguntaron por el caso, los calificó de "tontos" y "zurdos". Por eso, la agrupación Laicos y Laicas de Osorno se manifestó con carteles que dicen "ni zurdos ni tontos. Osorno sufre".

La presencia de Barros en la misa fue repudiada también por Marta Larraechea, esposa del ex presidente Eduardo Frei, y por la reconocida presentadora de televisión, Carla Zunino.

Mientras se celebraba la misa, los carabineros reprimieron en la calle una protesta de manifestantes en contra de la visita pastoral y de los delitos sexuales de curas pedófilos. Más de 20 personas fueron detenidas e interceptadas con carros hidrantes y golpes. "Estamos en desacuerdo por la venida de un Papa que gasta miles de millones de pesos, que es una visita de Estado, habiendo tanto pobre en el país", sostuvo uno de los movilizados.