La inflación y los ajustes, las tristes cifras de la pobreza, los despidos masivos y los casos de represión; todos estos ingredientes sumados a la falta de canales de diálogo con el Gobierno dan por resultado un plato que sabe agrio para los que menos tienen.

Hablamos metafóricamente en términos culnarios, porque justamente lo que creció en nuestro país es el hambre. Una de las caras de la pobreza es la deficiencia en la alimentación.
 

Olla Popular de Barrios de Pie.
Olla Popular de Barrios de Pie.

 
El aumento desproporcionado en los precios de los alimentos de primera necesidad, que nunca llegan a ser cubiertos por el aumento salarial o de las asignaciones sociales, hace que las familias opten por segundas marcas y por dietas basadas en hidratos de carbono.
 
La dieta esencial de los barrios humildes son las harinas y los guisos, lo cual tiene como consecuencia que las personas no adquieran la cantidad de nutrientes necesarios en sus primeros años de vida.
 
Los relevamientos del Indicador Barrial de Salud Nutricional que desde Barrios de Pie realizamos hace varios años junto al Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI); arrojó como resultado en noviembre de 2017 que el 48% de los niños, niñas y adolescentes que asisten a comedores comunitarios en barrios pobres presentan grados de malnutrición. En mayo del mismo año el resultado era del 43%.
 
Dicho aumento del 43 al 48% de malnutrición se condice con los datos del INDEC que muestran un crecimiento de la indigencia en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el 50% de los pobres del país y el 57% de indigentes.
 
En este contexto, a las organizaciones sociales siempre se nos acusa de reclamar y no proponer soluciones. Contrariamente a eso, hemos coordinado en los últimos tiempos diferentes iniciativas de conjunto; y hemos hecho partícipes de los debates a un amplio y variado espectro político, con el objetivo de que se declare la Emergencia Alimentaria.
 
La Emergencia Alimentaria presenta como eje principal fortalecer la asistencia alimentaria desde la escuela. Nuestro país posee una alta tasa de escolaridad lo que nos permite, a través de las instituciones escolares, llegar a la casi totalidad de los niños y niñas de barrios humildes para poder brindar una asistencia nutricional que no encuentran en sus hogares.
 
Esta propuesta fue elaborada por un conjunto de organizaciones que día tras día caminamos los barrios y conocemos sus realidades. Pensamos este proyecto a partir de un diagnóstico de la infantilización de la pobreza que muestra un reemplazo de las carnes y las verduras por harinas y guisos que lo que hacen es que haya chicos malnutridos.
 
Los números que manejamos tienen para nosotros rostro, nombre e identidad. Son los hijos y las hijas de los vecinos y vecinas que traen a sus chiquitos a nuestros comedores porque no les alcanza para darles un plato de comida.
 
El proyecto de ley para declarar la Emergencia Alimentaria ya está presentada en el Congreso. Sabemos que se trata de un esfuerzo presupuestario importante, pero esto posibilitaría darle un golpe certero a la indigencia.
 
Más allá de la marketinera idea de la Pobreza Cero, hace falta real voluntad política por parte del Gobierno para frenar la pobreza.
“Todos nuestros hijos van a poder comer”, reza una canción de rock. Ese es también nuestro principal deseo, y la Emergencia Alimentaria una forma de avanzar en ese sentido.
 
Daniel Menéndez
Coordinador Nacional del Movimiento Barrios de Pie
Docente de la UBA