El proyecto de modernización del Código Civil y Comercial generó polémica en distintos sectores de la sociedad, entre ellos la Iglesia católica argentina. Pero ¿cuál es la razón por la que la institución religiosa se opone a esta reforma legal? INFOnews dialogó con representantes de la entidad que se abocaron al estudio de la iniciativa para entender cuáles son los puntos de conflicto.

En ese sentido, el vicepresidente de la Corporación de Abogados Católicos, Octavio Schindler, expresó: "Hay varias discrepancias que tenemos con respecto al proyecto. En primer lugar, de orden general, yo diría que es que es una reforma de muchísima importancia, de una repercusión inmensa en la sociedad, que se está tratando como si fuera una ley más, dándole un trámite express. Y requeriría, en realidad, mucho mayor debate; pedir la opinión de una cantidad de entidades y demás".

"Además, nos llama la atención y discrepamos, con la comisión redactora integrada por tres personas, dos de ellas jueces que son quienes van a tener que el día de mañana, eventualmente, interpretar y juzgar si las nuevas disposiciones se ajustan o no a nuestra Constitución nacional. Y luego ellos van a ser juez y parte", agregó Schindler.

En tanto, sigue: "Las tres personas que fueron juzgadas por la Presidenta, son tres personas que tienen una línea que no es, ni lejos, la línea de la mayoría de los juristas y legisladores, ni si quiera representan a la opinión argentina, sino que respetan a un pequeño grupo que tiene una cierta tendencia que no es la misma que la de la mayoría de la población. Me estoy refiriendo a temas religiosos y morales. Tiene su posición, que es muy respetable, pero que no es la de la mayoría de la población.

Por su parte, el secretario ejecutivo del Equipo Episcopal para la Vida de la Conferencia Episcopal Argentina, Andrés Tello Cornejo, manifestó como puntos centrales de conflicto el "inicio de la vida humana; matrimonio; protección de los niños; los problemas de la procreación artificial; alquiler de vientres".

Respecto del matrimonio, Tello Cornejo señaló: "Se denuncia el vaciamiento de la institución familiar, expresando con claridad que no cualquier forma de convivencia es conforme a la naturaleza humana". En tanto, sobre la protección de los niños, el problema está en que "se privilegia los deseos o voluntad de los adultos por sobre los intereses de los niños en temas de filiación y se permite el descarte de embriones y otras formas de experimentación en función de un supuesto derecho del hijo".

A su vez, el cura hace hincapié en "los problemas de la procreación artificial" al indicar: "Se pide su prohibición, se señala la necesidad de limitar sus daños, se denuncia la fecundación post-mortem y el problema de los niños con filiación atribuida a dos personas del mismo sexo y se valora que se prohíba la manipulación genética en embriones".

Un de los ejes más fuertes de la disputa con el texto enviado por el Ejecutivo al Congreso es el que legisla el alquiler de vientres. Sobre ese punto, Tello Cornejo remarca que "no protege ni dignifica a la mujer y tiene consecuencias en la identidad del niño gestado".

"Porque la mujer no es sólo un envase ¿Qué pasa con la mujer que gesta un hijo y después lo entrega? ¿Qué, no tiene corazón? ¿Qué pasa con los sentimientos de esa mujer? Nosotros vemos que va a ser un caldo como de esclavitud donde las mujeres pobres van a prestar su cuerpo como pasa en otros países con la donación de órganos, van a ser las que van a alquilar el vientre para las mujeres más pudientes", explicó el sacerdote con preocupación.

Por último, consultado por la potencial eficacia de la Iglesia católica para influir en la discusión del proyecto, Schindler sostuvo: "No lo puedo saber, pero me gustaría que tenga alguna repercusión en los responsables de llevar adelante el proyecto. Pienso que la opinión de la Iglesia católica, al igual que la opinión de cualquier otra Iglesia, al igual que la opinión de las academias, de las instituciones, de los colegios de abogados, debería ser tenida en cuenta. Lamentablemente, me da la impresión de que no es la intención tenerlas en cuenta sino que van a seguir con el proyecto en forma y tiempo".

Tello Cornejo explicó: "La intención de la Iglesia es que se tenga en cuenta la riqueza de nuestras tradiciones culturales, jurídica y constitucionales, como los principios y los valores que hacen de nuestra vida e identidad. Por eso no es propiamente la influencia de la Iglesia, sino el respeto que el legislador debe realizar a estos principios y valores de una nación".

El documento de la Iglesia:

103 Asamblea Plenaria