El feminismo llegó (hace rato)
El feminismo llegó (hace rato)

El movimiento feminista desde hace algunos años, y principalmente a partir del #NiUnaMenos en Argentina, cambió su lugar en la historia. De ser un movimiento que se movía por los márgenes del devenir social, fue poco a poco ganando terreno y está comenzando a masificarse. Quienes militamos en el feminismo hace muchos años todavía nos maravillamos en cada convocatoria, en cada marcha. No estábamos acostumbradas a ser tantas.

El viernes pasado se realizó la primera asamblea #NiUnaMenos de cara al Paro Internacional de Mujeres. Hubo que buscar un lugar al aire libre más grande porque no entraban todas las que fueron, más de 1000 representantes de distintos espacios. Ahí hubo repudio a las reformas previsional y laboral y contra los despidos que no cesan.

El reclamo por la despenalización y legalización del aborto fue otro de los ejes centrales. No se puede dejar pasar la novedad del feminismo como actor político que participa de luchas que exceden las cuestiones de género. Desde la perspectiva de género, se aborda la desigualdad en todos los ámbitos y eso convierte al feminismo en un actor político potente que muchxs quieren desterrar al grito de feminazis.

Pero el feminismo está creciendo en todas partes. Por ejemplo, a nivel internacional, llegó a Hollywood a través del #MeToo, lo que permitió sacar a la luz lo que todxs sabían en silencio: que el mundo del cine ha sido también profundamente machista y en el que las mujeres ocuparon siempre un rol subordinado y cosificado. La enorme cantidad de actrices que relataron los abusos que sufrieron por parte de directores y productores da cuenta de ello. Además, se empezó a desnaturalizar la desigualdad en el acceso a roles jerárquicos y en los sueldos. Las mujeres cobramos menos que los varones en casi todos los roles. 
 
A nivel local, podríamos decir que el feminismo “llegó a Rial”. Llegó a un lugar de la televisión que casi nunca había alcanzado. Allí se discutió con seriedad ante un público nuevo. Y eso generó un debate que creo que debe ser bienvenido. ¿Se puede decir que Rial es ahora feminista? No, pero ¿nos importa solamente cuán feminista es el conductor del programa? Creo que lo destacable es que Rial puso ante un público nuevo un tema central de la lucha feminista y eso permite franquear fronteras. 
 
Este cambio en el lugar que ocupa el feminismo como actor político necesariamente abre nuevas discusiones, genera nuevos apoyos pero también nuevas resistencias. Que no son tan nuevas, pero que también ganan potencia a medida que el feminismo avanza.
Sabemos desde hace mucho que los derechos no se conquistan pidiéndoles por favor a los que detentan el poder.
 
También estarán lxs oportunistas y quienes limiten su participación a sacarse una foto con el cartel #NiUnaMenos porque ahora es “políticamente correcto” hablar de feminismo. Será nuestra tarea marcar las contradicciones de esas personas, como sucede con el propio gobierno. Larreta sacándose una foto con el cartel y recortando al mismo tiempo el presupuesto a la Dirección de la Mujer no se debe dejar pasar. Pero la masificación es buena siempre, a pesar de esos riesgos, porque estamos en un punto de la lucha en el que es necesario llegar a cada vez más personas para poder lograr un cambio duradero y profundo en nuestra sociedad. 
 
Es interesante también notar que el feminismo además es un movimiento absolutamente horizontal. No hay "una" referente, hay muchas, somos todas. Hay faros que guían la lucha pero importan mucho menos sus nombres que las ideas y propuestas que enuncian. A todas nos aúna la lucha contra la violencia machista en todas sus formas, la búsqueda de la igualdad en todos los ámbitos y una forma de hacerlo que es profundamente colectiva y solidaria. 
 
El feminismo además tiene la potencia de reescribir la historia. Se reinterpretan hechos del pasado que antes fueron socialmente significados de otra manera. Lo que en los 90 era un crimen pasional, hoy es un femicidio. La figura de femicidio sirve exactamente para eso: para recordarnos cada vez que sucede que vivimos en una sociedad profundamente patriarcal que necesita revisar sus valores y creencias. El feminismo permite visibilizar la cara machista de la historia en ídolos nunca antes discutidos. Nos obliga a cambiar el ángulo de la mirada y el modo en que leemos la historia y los acontecimientos. 
 
Quienes militamos desde el feminismo, sabemos que es la única alternativa para lograr una sociedad igualitaria, porque no puede haber verdadera igualdad cuando la mitad de la población continúe siendo oprimida por la otra mitad en todos los ámbitos.
 
El feminismo nos brinda una perspectiva de futuro que no es nueva, pero que a fuerza de lucha, está llegando cada vez a más personas. Y vamos a seguir dando la batalla día a día, en cada uno de nuestros espacios cotidianos, para que sea irreversible.