En medio de los cruces de la cúpula de la CGT, potenciados por la marcha del próximo miércoles,  el miembro del triunvirato Juan Carlos Schmid terminó de blanquear la crisis: “Me da toda la impresión de que este ciclo está agotado”.

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Al respecto, el portuario indicó que vio el principio del fin en diciembre, “cuando la mayoría de los sindicatos grandes desobedecieron el mandato que había dado el triunvirato, que había sido facultado por ellos mismos. Cuando se desobedeció esa medida de fuerza entró en crisis el triunvirato y me da toda la impresión de que este ciclo está agotado”.

En diálogo con La Red agregó: “Si uno está desautorizado para tomar determinadas acciones, no tiene mucho sentido seguir al frente de una cuestión donde evidentemente hay miradas distintas de la realidad”.

Respecto a la marcha del 21 de febrero consideró que si bien había sido inicialmente propuesta por Camioneros, “hubo un encuentro en Mar del Plata donde muchos de los que hace unos días se bajaron la aprobaron” y que es una movilización “que va mucho más allá de un reclamo sectorial, hay muchísimas razones para protestar. La protesta del miércoles tiene una serie de demandas que siguen están en la agenda económica y social”.

“Si uno está desautorizado para tomar determinadas acciones, no tiene mucho sentido seguir al frente”


Respecto a la relación de la CGT con el Gobierno, dijo que es “de mucha tensión” y que “ha habido también momentos de dialogo”, pero que eso se cortó “porque la reforma previsional implicó un quiebre importante en las conversaciones, el Gobierno en ese intento de diálogo social no desarrolló un marco de confianza”.

También recordó que “antes de las elecciones, el ministro de Trabajo (Jorge Tiraca) había citado a la CGT y fue a discutir una reforma laboral que estaba sobre tres pilares: agencia de salud, blanqueo de trabajo en negro y el asunto de capacitación, lo que ocurrió después fue algo muy distinto”.