Rogelio Frigerio dio una entrevista a su diario favorito y mintió en cada respuesta
Rogelio Frigerio dio una entrevista a su diario favorito y mintió en cada respuesta

Mientras todos los disparadores económicos indican que las inversiones no terminan de llegar, los sueldos frente a la inflación están a la baja y los precios de los servicios y la comida se disparan, el gobierno nacional insiste en forzar los datos de la realidad para continuar con la instalación de su relato.

En este camino insistió el ministro del Interior, Rogerio Frigerio, ante el diario La Nación, al que le contestó con mentiras y datos manipulados cada una de las gentiles preguntas que recibió.

El primer ítem que contestó Frigerio fue el relacionado con la reciente movilización encabezada por Hugo Moyano y acompañada por la oposición y los movimientos sociales. Según el ministro, "la gran mayoría de los dirigentes sindicales siguen dialogando" con la Casa Rosada, aunque, en rigor de verdad, la mayoría de los gremios a lo largo y ancho del país combate la política de ajuste. Sí es cierto que algunos de los más poderosos sindicatos (hoy, que manejan la CGT) siguen adheridos a Cambiemos, aunque sea cuestión de corto tiempo el despegue.

Quizá la más fuerte de las falsedades dichas por el funcionario sea la referida a las paritarias, que en este 2018 quizá marquen un récord de injusticia social después de muchos años. 

"Las paritarias son libres al menos desde hace dos años", disparó Frigerio dando vuelta la realidad de forma notable, en el marco de un violento techo del 15 por ciento impuesto por el Gobierno ante servicios que aumentan el 50 por ciento, ademmás de peajes, naftas, alimentos que registran subas en los dos primeros meses del año ya cercanas a la inflación dibujada para todo 2018.

"Habrá sectores más complicados que discutirán el sostenimiento de las fuentes laborales", apuntó, además, en el camino de la perversa idea de que o se acepta una paritaria miserable o se recortan los empleos.

"No creemos que el salario sea la fuente de la inflación", mintió también Frigerio, en el mismo contexto de, vale la pena insistir, un techo impuesto desde Balcarce 50 del 15 por ciento de aumentos salariales.

En otro de los pasajes de la nota el ministro del Interior ficcionalizó la realidad económica del país y asegura que "los datos son muy alentadores". Montado sobre el dato oficial de que en 18 meses se crearon 200 mil puestos de trabajo (sin contrastarlo con que en el mismo período se destruyeron cerca de 100 mil y que el trabajo en negro creció como pocas veces), dijo que en el país hay "un récord histórico de asalariados registrados en el sector privado", lo cual es una torpeza virulenta en términos de datos fácticos, ya que también hay un récord de argentinos activos laboralmente y, con perdón del subrayado, ministro, también hay récord de argentinos si es que nos guiamos por crecimientos que se dan por generación espontánea y el transcurrir del tiempo.

El periodista ultraconservador Mariano Obarrio consultó a Frigerio -en el único pasaje no condescendiente- sobre la crispación social que se registra en el país. En ese momento el entrevistado apeló al discurso de la confabulación, tan apegado al poder político de aquí, allá y todas partes en todo momento de la historia: "Una cosa es lo que muchas veces se intenta imponer, que es la idea de que está todo mal", comenzó el ministro, aunque reconoció que "esto no implica desconocer que hay gente que la sigue pasando mal, que este cambio que llegó hace dos años no necesariamente les haya llegado a los bolsillos de los más de 40 millones".

Sin embargo, recalculó y arremetió: "Pero está claro que hemos probado que este es el camino correcto. Los caminos alternativos nos han llevado a fracaso y frustración". Es decir, no hay salida más que el ajuste. Es más, apela a la única salida incluso para hablarle a sus votantes de clase media que se ilusionaron con un gobierno que no les sacara lo que habían logrado en años anteriores. "No tomamos ninguna medida que hubiera podido tener alguna alternativa distinta", disparó.

"No es que no hay inversión. Es el componente de la demanda agregada que más crece"; dijo también aunque las inversiones siguen esperando el segundo semestre de algún año que todavía no aparece en el calendario.

En uno de los pasajes en los que apeló a la sinceridad brutal, Frigerio reconoció que la Casa Rosada no tiene "una opción frente a esa forma de financiar el camino gradual hacia el equilibrio de las cuentas públicas" que es la deuda que Argentina viene tomando en niveles récord.

"Estamos obligados a cumplir las metas de déficit", advirtió/amenazó también. "Necesitamos que el mercado internacional nos acompañe, que las tasas no crezcan", dijo también y avisó para no traicionar: "Pero bueno, eso ya no lo manejamos nosotros". A rezar, diría el rabino Bergman.

Otro de los puntos en los que Frigerio mintió es que "hoy la situación de las provincias en problemas severos se redujo a cuatro o cinco". Basta recorrer cualquier análisis económico-social de las provincias argentinas para detectar que las economías regionales atraviesan una crisis severa, que los problemas de empleo se multiplican y que los gobernadores están en serios problemas para cumplir las metas fiscales sin echar a miles de empleados públicos o sin ressignar partidas que habrían sido destinadas a cuestiones sociales y están usándose para tapar agujeros.

De hecho, alcanza con remitirse a un título de, precisamente, el diario La Nación del 23 de diciembre último: "La Casa Rosada aumentó la partida para financiar el rojo previsional de las provincias", apuntó el periódico que remarcó que a lo largo de este 2018 el envío de dinero del Gobierno sería de 17 mil millones de pesos.

En cuanto a la obra pública, dependiente en gran parte de la inversión externa, Frigerio prometió que este año (que comenzó hace dos meses, vale decir) "estaremos inaugurando una obra pública cada dos días". ¿Ya hubo casi 30 obras públicas inauguradas entre enero y febrero? No.

"No solo pusimos en marcha la rueda sino que cambiamos todos los sistemas de licitaciones y adjudicaciones que hoy son absolutamente transparentes. La obra pública no es más sinónimo de corrupción", disparó sin ponerse colorado mientras los amigos de la familia Macri siguen siendo beneficiados una y otra vez con obras a lo largo de todo el país.

El cierre fue para un chascarrillo de salón. Consultado sobre el paralelismo entre Macri y el presidente desarrollista Arturo Frondizi, Frigerio (nieto de Rogelio Frigerio, uno de los puntales de aquel dirigente de los 60s), el titular de Interior aseveró que una de las características del gobierno de Cambiemos es "el diálogo con la oposición". Quizá lo dijo porque durante la presidencia de Frondizi el peronismo continuó proscipto y la oposición era un dibujo. Hoy la oposición, sin embargo, está completa, aunque el diálogo aparece neblinoso mientras se acusa a cada uno de los dirigentes que combaten el ajuste. 

Según Frigerio otra particularidad de Mauricio Macri es "no mentir a la gente". Pero para eso ya no hay remate.