Finalmente el canciller boliviano emitió un comunicado aceptando la propuesta argentina de reciprocidad en materia de atención hospitalaria. Bien. Solo una chispa puede encender el fuego de la xenofobia.

Un puñado de diputados argentinos, al ritmo del legislador por la provincia de Salta, el fascista Alfredo Olmedo, ya preparan un proyecto de ley para cobrar aranceles a los jóvenes migrantes que estudian en colegios y universidades argentinas. En lugar pensar en ayudar, se rompen la cabeza imaginando medidas restrictivas de la migración. Como si se tratara de una desgracia.

Lejos de estudiar una estrategia de como capitalizar la formación de jóvenes latinoamericanos en nuestras universidades, se pretende desalentar, en lugar de atraerlos.

Estados Unidos, China, Rusia, Francia e Inglaterra estimulan a los jóvenes de diversos países del mundo a que estudien en sus universidades. Incluso se otorgan generosas becas. Estos países conocen la importancia de generar una influencia cultural, que finalmente es política y económica. Más aún, América Latina debemos pensarla primero como un conjunto humano y luego como un conjunto comercial. El Mercosur fue el primer gran paso. Algunos legisladores, de mirada corta, pretenden que nuestro país abandone el liderazgo cultural de la región.

Los medios de comunicación se suman alegremente a las noticias con un tinte xenófobo y las consecuencias las pagan los niños en las escuelas que son víctimas de Bullying xenófobo y los pacientes de los hospitales que sienten el rechazo cotidianamente.

Ya está sobre dicho que los bolivianos y los migrantes son trabajadores, lo que no se dice es que ese trabajo beneficia largamente a nuestro país. Los trabajadores migrantes son los que hicieron grande a los Estados Unidos y son los que nos fortalecen económicamente a nosotros. Y necesitamos muchos migrantes más, para la formación de un mercado interno fuerte.

Nuestro gobierno debe atender de manera privilegiada la relación con Bolivia, no solo porque somos "gasdependientes" sino porque más de un millón de trabajadores son bolivianos y mueven gran parte de nuestra economía. La cooperación de los gobiernos debe ser de Estado a Estado, sin importar el signo político. Los gobiernos pasan, los pueblos quedan.

También debemos considerar que el Río de la Plata se llama así, porque desde el puerto de Buenos Aires se exportaron miles de toneladas de oro y plata provenientes del saqueo de las minas de la hoy Bolivia. Dejando a éste país es la extrema pobreza y Buenos Aires quedó como la capital más rica de América Latina, fruto de la especulación y el contrabando. Indispensable para ver el actual contexto.

El discurso de Donald Tramp, en la Argentina, está fuera de lugar, no solo por racista, sino porque su argumento económico es falso.

Mientras que algunos construyen Muros y Campos de Refugiados al mejor estilo de los Campos de Concentración de la segunda guerra, los argentinos debemos tender puentes y la mano amiga. Nos va a ir mejor así.

Víctor Ramos es presidente de SOS Discriminación Internacional y fundador del INADI Instituto Nacional contra la Discriminación. www.discriminación.org