Crédito: Freepik
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El Gobierno aprieta las clavijas económicas de los sectores medios y bajos, que ven restringida su economía de manera drástica. La plata no alcanza y una gran parte de la población, que se vio obligada a desplazarse al mercado informal o al cuentapropista, invierte sus ahorros en proyectos económicos que tienen un futuro incierto. Así, el endeudamiento de los ciudadanos crece y las obligaciones acechan.

En ese marco, surgen cada vez más empresas financieras en el mercado. Sin ir más lejos, en noviembre de 2017 se creó la Cámara Argentina de Fintech, que agrupa a las entidades financieras con base tecnológica.

Se trató de un agrupamiento de 13 empresas tecnológicas que operan en el sistema local, algunas de ellas muy conocidas popularmente. El sector incluye a los segmentos de préstamos, financiamiento colectivo o crowdfunding, seguros, pagos, transferencias, monedas digitales y seguridad informática.

En ese sentido, también cobran relevancia otras firmas de créditos personales, que tienen la ventaja de exigir menos requisitos a la hora de dar préstamos, como MyCredit. Son alternativas para encontrar cómo salir de deudas. Allí se pueden solicitar créditos, por ejemplo, para abonar deudas que no se tengan contempladas en el mes o imprevistos que se puedan abonar sin problemas al vencimiento del crédito, para que no se convierta en una deuda más por pagar.

No son las únicas alternativas. El año pasado, los denominados créditos UVA -cuyo nombre deviene de préstamos en Unidades de Valor Adquisitivo actualizables por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER)- tuvieron un gran impacto. Sin embargo, a raíz de que sus intereses se actualizan por varios aspectos, entre ellos por inflación, los costos que acarrean resultan excesivos.

Esto sucede en un marco de aumento del precio del dólar en la Argentina y de incremento de las tasas de interés en los Estados Unidos. Sin ir más lejos, beneficiarios del plan Línea Compra de Vivienda del Procrear denunciaron a fines de enero que el Banco Nación pone requisitos imposibles de cumplir y que sobrevalúan las tasaciones para no aprobar los créditos a los adjudicatarios.

Los afectados realizaron una manifestación el 1 de febrero en la sede del Ministerio del Interior Obras Públicas y Vivienda, bajo la consigna #DólarMataProcrear.

En nuestro país, el nivel de préstamos al sector privado representa el 14% del Producto Bruto Interno (PBI), según el cofundador de Moni, una de las fintech locales. Uno de los desarrollos más conocidos es Mercado Crédito, de Mercado Libre, que ofrece financiamiento a quienes adquieren productos en esa plataforma, entre otros aspectos.

Otros países de la región presentan alternativas similares o también con otros formatos. Una plataforma para solicitar tarjetas de crédito sin pagar tasas y con la posibilidad de adaptar los límites de compra con una app móvil, o una plataforma que usa inteligencia artificial para ofrecer préstamos online son algunos de los servicios con los que las fintech de Brasil y México plantean alternativas a la banca tradicional.

Nubank es una empresa de Brasil que, según anuncia, tiene el objetivo de luchar contra la burocracia y los gastos altos de los bancos. La tarjeta de crédito que ofrecen, que lleva la firma de Mastercard, puede ser solicitada en su sitio web -solo para residentes en Brasil- y, tras un proceso de selección, los clientes controlan sus gastos y límites de compra desde una aplicación móvil y de forma gratuita.

En México, Kubo Financiero es una plataforma que conecta solicitantes de crédito con inversionistas, y ofrece préstamos online con un valor mínimo de 250 dólares y uno máximo de 12.500 dólares.

Esta firma, que opera desde 2014, usa un modelo de riesgo basado en aprendizaje automático -una rama de la inteligencia artificial- para decidir la admisión de los solicitantes de los créditos (que en su mayoría son productivos, destinados a educación o vivienda, por ejemplo).