8M: el día que la tierra paró
8M: el día que la tierra paró
Este jueves, este nuevo 8 de marzo, la tierra paró. Entre 500 y 600 mil mujeres, lesbianas, travas y trans agitaron durante horas el epicentro político de la ciudad de Buenos Aires. Desde Casa Rosada al Congreso una marea feminista bañó de sororidad y lesbianismo cada esquina. 
 
Cientos de miles de pibas llegaban en subte, en trenazo conurbano y feminista, en colectivos o a pie a una marcha, que también es fiesta. Otras sentadas en grandes grupos sobre pedacitos de pasto compartido y mates cortos, se miraban, se leían, se escuchaban. Carteles con fibrón, hojas escritas a mano, o pechos llenos de gibré y alegría habitaron la insumisión, cada vez más intensa de tanto pararse estoicas. De parar.
 
¿Por qué un paro?

Una huelga general al patriarcado. Por nuestra maternidad obligatoria y el aborto estigmatizado y penalizado. Por las nulas políticas públicas de un gobierno que nos intenta despojar de las conquistas logradas en materia de prevención y erradicación de la violencia de género, y a su vez, usa el Estado como el brazo armado del genocidio de cuerpos feminizados. Un paro por nuestros derechos a existir, resistir, por nuestra dignidad. Pero también por la de todes.

 
A las 19 hs Liliana Daunes comenzó la lectura de un documento único, gestado al calor de cinco asambleas donde participaron mas de mil quinientas mujeres, trans, travas y lesbianas. "Paramos contra los despidos, el ajuste del gobierno y por aborto legal, seguro y gratuito. Paramos porque venimos a decirle basta a las violencias femicidas y travesticidas y a las violencias econo?micas y estatales que las sustentan", rugía al micrófono. "Venimos produciendo este tiempo de desobediencia al patriarcado y al capitalismo que acumula fuerza en los territorios, revoluciona las casas, las camas y las calles. Venimos reclamando a todas las centrales sindicales la convocatoria al paro y la organizacio?n de asambleas".

La mayoría de las centrales sindicales no adhirieron al paro. Si bien "lo acompañaron" con una tibia palmadita al hombro, no movilizaron ni pusieron a disposición recursos que permitieran a las compañeras luchar por los derechos que les son arrancados día a día. Fueron las propias trabajadoras quienes, además de dar lucha cotidiana al patriarcado dieron batalla al ajuste macrista llenando de consignas la marcha. Donde una mujer trabajadora se plantó, el sindicato marchó adhiriendo. Y cada año se suman más compañeras a las acciones y a la marcha. El feminismo dentro del sindicalismo es una realidad y es en esos espacios históricamente machistas que las mujeres debemos empoderarnos.
 
Wichis, despedidas del INTI, trabajadoras del Posadas, travas de Morón, junto a la Intendenta de la Matanza, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, las diputadas y las putas sindicalizadas entre tantas otras, en un único escenario leyendo un único documento. Este es el tamaño de nuestra potencia, la decisión de todas adentro, de las más vulnerables al frente, de la desobediencia ante la injusticia. Somos el gremio más grande del país, que pone la fecha y llena plazas, sin pedir permiso. Nunca es magia, es más bien, política feminista y construcción colectiva.
 
Dos horas al micrófono y los oídos expectantes oyeron el cierre del discurso de Daunes  "El movimiento feminista es hijo e hija de esta historia antipatriarcal y anticapitalista, y emerge como un contrapoder en todo el mundo frente al avance represivo, racista y conservador. Por eso con orgullo hoy decimos: ¡Aborto legal, seguro y gratuito ya! ¡Viva el Di?a Internacional de las mujeres trabajadoras! ¡Viva el paro internacional feminista!".
 
En marea rabiosa llevamos las calles el jueves. Cantando, bailando, gritando con firme convicción escribimos una página más de la larga historia del movimiento feminista. La lucha continúa hoy, mañana, cada día. Construimos un nuevo poder colectivo, pero para el que lo personal es político; compasivo, pero inflexible ante las injusticias; amoroso, pero con tolerancia cero a la violencia patriarcal. Somos muchas, tenemos que ser todas y venceremos.