El Relator especial sobre tortura de las Naciones Unidas, Nils Melzer, finalizó el viernes su visita a la Argentina con la presentación de un informe preliminar sobre casos de tortura y violaciones a los Derechos Humanos. En la conferencia de prensa brindada en el centro de información de la ONU, destacó el trabajo que realiza la organización villera La Poderosa para responder sin violencia a los malos tratos por parte de las Fuerzas estatales: “Me siento muy conmovido por todo el trabajo que realizan los organismos de Derechos Humanos en el país, por su forma de responder sin violencia ante los malos tratos por parte del Estado y en especial el trabajo de La Poderosa”.

El funcionario visitó la Villa Zavaleta el miércoles pasado donde conoció el dispositivo del Control Popular a las Fuerzas de Seguridad que motorizan las vecinas y vecinos del movimiento villero. En diálogo con los vecinos y vecinas, Melzer expresó: "Viven una realidad muy difícil, marginada que tiene dificultades para mantener la normalidad y seguridad en su vida. El abuso que sufren de parte de las Fuerzas los ha herido y hasta traumado. También es difícil encontrar justicia cuando el sistema judicial no funciona como se debe".

Melzer llegó a la Villa Zavaleta luego de que Nacho Levy, referente de La Poderosa, presentara en octubre de 2017 ante el Comité de los Derechos del Niño en Ginebra, diez casos de maltrato y tortura por parte de las fuerzas de seguridad desde principios de 2016.

Además, el Relator de la ONU escuchó historias de varias familias azotadas por la represión estatal. Al respecto, reflexionó: “Toda Fuerza de Seguridad debe estar controlada de manera independiente sino será arbitraria. Esa es la naturaleza humana y eso lo dice la historia. Se sabe por el pasado de este país donde las fuerzas establecieron una dictadura”.

En el informe , el relator especial sobre tortura de la ONU realizó un análisis de la diferencia de estos 40 años que nos separan desde el 24 de marzo de 1976: “El país ha recorrido un largo camino desde el oscuro período de la Dictadura militar. Sin embargo, tengo la impresión de que parte de la arquitectura militar opresiva del pasado aún sobrevive dentro de los sistemas carcelarios y de seguridad”.