A raíz del pedido de la oposición para poner desde el Congreso un límite a los desmedidos tarifazos de los servicios públicos, el gobierno salió nuevamente al ruedo con un típico y falaz argumento: el problema es que los argentinos consumimos demasiada energía.

Esta vez quien lo expresó fue el gobiernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, luego de la dudosa "conquista" obtenida por su partido, la UCR, gracias a la cual se podrán pagar las facturas de gas en cuotas (con intereses y recargos, por supuesto).

Cornejo advirtió: "Le vamos a decir a los argentinos, claramente, que debemos consumir menos porque consumimos casi el doble de lo que consumen los países vecinos como Chile y Uruguay".

Además de que eso no necesariamente debería ser un mal síntoma, ni justificar los desproporcionados aumentos, resulta que es mentira. Los datos oficiales dicen otra cosa.

El Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC), tomó los datos del Banco Mundial y realizó una comparación entre los países limítrofes, con resultados que derriban por completo el mito del alto consumo argentino.

En el cuadro elaborado por esta organización se puede ver que, según los datos de 2014, en realidad los argentinos consumimos menos energía por habitante que los chilenos y los uruguayos: 3912 KWh en Chile, 3068 KWh en Uruguay y 3052 KWh en Argentina.

Y eso no es todo. Según aclara OETEC, si estuvieran disponibles los datos actuales para comparar, la diferencia sería aún mayor. Así lo explicaron: "Cabe mencionar que, en 2015, la demanda ascendió un 4,5% respecto del año previo en la Argentina, aunque a partir de allí y hasta 2017 (inclusive) se mantuvo prácticamente estancada. Por otra parte, todos los países seleccionados registraron subas en sus consumos eléctricos por persona".