Al ritmo de la devaluación, las paritarias miserables impuestas por la Casa Rosada y la abulia de la mayoría de los gremios grandes manejados por millonarios, el salario mínimo en Argentina se desbarrancó e hizo caer al país del primero al cuarto lugar en el ranking de los 10 países de la región.

Así surge del informe semanal del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), que muestra una caída descomunal. En noviembre de 2015 el salario mínimo en el país era de 589 dólares, hoy es de 384.

"Tras la suba de la moneda estadounidense se espera una fuerte presión inflacionaria que termine impactando negativamente en la producción y en el poder adquisitivo de la población", subrayó el informe que dirige el economista  Santiago Fraschina.

La merma en los salarios mínimos es del 34,8% en moneda dura, en los últimos dos años y medio, es decir, desde que asumió Mauricio Macri. Considerando sólo el último año, el retroceso es del 27%.

El abrupto salto en el tipo de cambio no es un resultado aislado, ni un subproducto exógeno causado por el contexto internacional. "Buena parte de este fenómeno se explica por la brusca devaluación", apunta el informe, que además subraya que Argentina fue el segundo que más desvalorizó su moneda (-22,4%), sólo detrás de Venezuela, en el último mes.

"Siendo nuestra región una de las más ávidas del mundo en materia de necesidades de financiamiento, la competencia por inversiones tiene efectos sobre los parámetros institucionales de competitividad: administraciones de corte liberal propician procesos de reducción de salarios como herramienta para ?tentar' capitales productivos", resalta el documento.

De esta manera, Uruguay (USD 452) queda en la primera posición en el ranking regional de los salarios mínimos, mientras que Chile (USD 443) lo secunda y Ecuador (USD 386) se ubica tercero. Argentina (USD 384) quedó más cerca de países como Paraguay (USD 366), Bolivia (USD 298), Perú (USD 285), Colombia (USD 277) y Brasil (USD 263). En el fondo de la lista está Venezuela que, con el proceso de hiperinflación y la pérdida de referencia de un dólar oficial, se debió tomar un dólar paralelo que da un salario mínimo en dólares irrisorio debido al constante retraso en la actualización de dicha medida salarial.