Contra los pajes de la miseria
Contra los pajes de la miseria
La corrida cambiaria de stand by no tiene nada, y pateando de lebac en lebac, queda clarísimo que terminamos todos corriendo a los Botes. ¿Es tan importante saber qué demonios es el Merval, el BID, los Cupones Bursátiles o quedar como niños buenos y obedientes frente al “board” del FMI?
 
Un gran economista solía decir que cuando te explican la economía en palabras difíciles y vos no llegas a comprender es porque te están mintiendo. Simple. Por eso para aclarar los tantos  traje algunos números que nos pueden ayudar a despejar  por qué decimos que siempre que hay ajuste somos las mujeres, lesbianas y trans  las más perjudicadas 
 
Existen algunos indicadores sociales como las diferentes tasas en relación al empleo y la actividad económica, calculadas con bases públicas de la Encuesta Permanente de Hogares y con datos actualizados del cuarto trimestre de 2017. Estos datos, al estar desagregados por sexo, actividad y rol constituyen una potente muestra de la desigualdad de accesos y condiciones al mercado laboral y nos permite hablar de una categórica masculinización del mercado de trabajo argentino.
 
Podemos comenzar hablando de la Tasa de actividad. Esta es una proporción de la población total que participa en el mercado de trabajo, sumando tanto ocupados como desocupados. Esta tasa, arroja que su composición es de un 68.9 de varones y de mujeres tan solo un 47.9. La brecha de más de 20 puntos indica entre otras cosas un diferencial enorme en el que las mujeres no se incorporan al mundo laboral generalmente atribuido a la carga que representan las tareas domésticas. 
 
Estas tareas domésticas muchas veces llamadas también de “cuidados” tienen la principal característica de no ser remuneradas. Es decir nunca se le asigna un valor económico a este trabajo bajo el mote de “cuidados”, y nunca se reparte de manera equitativa el ingreso del hogar. Si hay doble ingreso, igualmente se considera que es la mujer quien en promedio aporta unas 5 hs más a los quehaceres del hogar realizando una doble jornada y privándose de espacios que le permitan acceder a mejoras salariales, como postítulos, doctorados, o simplemente espacios de hobby y recreación. Es por esto que hablamos de feminización de la pobreza también como consecuencia directa esta masculinización del mercado laboral que comentábamos. 
 
Para profundizar tomaremos en este punto las tasas de empleo y desocupación. Las tasas de empleo indican que de la proporción total de ocupados los varones representan un  64,7 y las mujeres 43,4 mientras que la tasa de desocupación arroja un 9,5 de mujeres y un 7,3 de varones. ¿Cómo es entonces, que nosotras a pesar de que seamos muchas menos las económicamente activas presentemos una tasa de desempleo aun más alta?
 
En este punto entran muchísimas más variables relacionadas con construcciones culturales pero ante todo con políticas públicas que tienden a democratizar el acceso tanto de conocimientos como de posibilidades laborales. Pero más allá de toda evaluación sociológica tiene un nombre y es siempre el mismo: patriarcado. 
 
Que si no estás casada y bordeás los 40 sos una solterona, si estas en pareja “seguro que pronto se embaraza”, si tenés familia “los niños absorben mucho tiempo valioso para la carrera profesional” y así la misoginia se llena de excusas para excluir económicamente a un sujeto político que además revictimiza mediante el sistema cultural adjudicándole luego la falta de capacidad. 
 
Por otro lado el binomio varones-mujeres que incluso se desprende de las encuestas oficiales es otra manera de invisibilizar identidades sexogenéricas que al plantearse por fuera de este tan conocido esquema cargan con el estigma y la precarización de la exclusión. 
 
La población trava y trans por ejemplo, presenta una realidad espeluznante con un promedio de vida tan solo de 40 años de edad debido a las condiciones laborales a las que son expuestas por la transfobia enraizada al mercado laboral. De ahí surge la importancia e inminencia de un estado presente que sancione y reglamente de manera urgente la Ley de Cupo Laboral Trans Diana Sacayán. En tanto y en cuanto no sea el Estado quien comience una era de verdadera inclusión será responsable del exterminio de las y los compañeros. 
 
Las tortas y putos o directamente quienes sean disidentes y se presenten socialmente como tales se ven severamente afectados a la hora de acceder a cargos directivos, ya sea por “el look” o directamente porque nunca pueden salir del circulo de oficios y acceder a la profesionalización debido a la discriminación y la pauperización de sus existencias. 
 
Es así como apenas dimensionado el mapa laboral de Argentina, con un simple esbozo, podemos intuir cómo el ajuste económico y la reforma laboral impactarán aún más en nuestras vidas y en nuestras economías, las de las mujeres e identidades disidentes, al extremo.
Así como encabezan las filas de despedidas encabezan también la resistencia. Porque si hay algo en lo que es experto nuestro colectivo de mujeres es en resiliencia y organización popular. Por imposición histórica quizás aprendimos tempranamente que los cuidados cuando son consensuados son virtud, y así revolvimos las ollas populares de la historia. Y así llenamos los platos para aunque sea en miguitas de amor trava, alcance para todas. Rompimos las barreras del tiempo y la física caminando en círculos pero avanzando. Esa es la fuerza de nuestra pisada, que se pone un pañuelo, blanco o verde y arremete contra cualquier paje de la miseria.
 
 
Andrea Conde es legisladora porteña (Unidad Ciudadana – Nuevo Encuentro) y Presidenta de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud.