Desde Barcelona para Infonews

foto: Eugenia Guiñazú
foto: Eugenia Guiñazú

La ley por el aborto legal, libre y gratuito se debate en el Senado y en Barcelona se vive el minuto a minuto en una vigilia organizada por Marea Verde, agrupación de mujeres feministas autoconvocadas.

Desde temprano mujeres argentinas se agrupan en la puerta del Consulado de nuestro país en Barcelona para luego encontrarse en la Plaza San Jaime y terminar en una vigilia en el barrio del Clot. Pancartas, pañuelos verdes gigantes, megáfonos, una bandera argentina y hasta un bombo hacen detenerse a peatones locales y turistas. Es que son las 12.30 del mediodía y ya son más de 150 personas entre argentinas y españolas las que gritan al unísono “Aborto legal en el hospital”.

La red se extiende y hace llegar un poco de calor al frío invierno argentino a través del sudor que la lucha exige y que el verano catalán remarca.

foto: Eugenia Guiñazú
foto: Eugenia Guiñazú

En el Consulado se entrega una carta con una larga lista de adhesiones. La forma de la cita se repitió: entrega de identificación y formalidades, pero esta vez se exige algún tipo de respuesta por escrito dándole un plazo de un mes para recibirla: “necesitamos saber qué dice nuestro Consulado y que no sea simplemente la entrega de una carta”, dice una de las representantes que accede a la reunión.

Las horas pasan y el recinto argentino comienza a llenarse. Mientras, en la ciudad catalana, las mujeres terminan de organizar qué falta para todo lo que resta. Queda todo el día y toda la noche. Pero ellas saben: es hoy y, aclaran, así será siempre porque “a esta lucha no la para nadie”.

Las casas particulares funcionan de búnker. Solo basta con que una anuncie dónde y allá irá el resto. Una pone el pan, la otra la yerba – infaltable -, llega otra con bebidas frías y así, de a poco, esas mujeres que hasta hace un mes no se conocían las caras se convierten en sus mejores soldadas, en su hermana, en su amiga, en su compañera de confesiones, llantos y alegrías. Porque de esto se trata y eso es la lucha feminista: sororidad.

foto: Eugenia Guiñazú
foto: Eugenia Guiñazú

Son las 20 y la Plaza San Jaime con el edificio de la Generalidad de Barcelona como paisaje contiene a una masa de más de 400 personas que se agolpan ansiosas por gritar fuerte una y otra vez “Que sea ley” mientras realizan el segundo pañuelazo del día. Forman rondas, un cartel gigante que dice “Aborto legal”, globos, paraguas, glitter en las caras y pañuelos verdes por doquier transformar un lugar histórico español en una sede argentina. La emoción es mucha y va creciendo a medida que los cantos suceden y la gente llega. Luego de leer un testimonio de aborto, la ronda se mueve y, al grito de “se va a caer, se va a caer” llega la lluvia.

Igual que en Argentina. El cielo parece hablar: Es una misma lucha, somos una. Bajo la lluvia la masa avanza naturalmente hasta llegar a la Catedral de Barcelona. Construida en el siglo XIII hoy es testimonio de una lucha inolvidable.

foto: Eugenia Guiñazú
foto: Eugenia Guiñazú

La noche nace y con ella la espera que recién comienza. Las calles del barrio del Clot están, literalmente, cortadas por la cantidad de mujeres siguiendo el debate. La organización permitió conseguir un lugar, un proyector y un lugar de abrigo en el medio de la desolación por la distancia.

Todo sentimiento se hace humo de manera instantánea cuando, con sólo dos palabras, la solución al problema aparece y, mientras una conecta el proyector, otra organiza el espacio y, más tarde, una saca un bizcochuelo para cantarle el feliz cumpleaños a una de las
compañeras. Porque de eso se trata: de festejar la hermandad y el nacimiento de ella. Hoy las mujeres desde Argentina soportan el frío y la lluvia. Desde Barcelona, el calor y el sudor. Hoy las mujeres hacen la lucha, en las calles, en las camas y en las casas, allá y en cualquier parte del mundo. Hoy las mujeres quieren ver nacer una Ley que amplíe nuestros derechos pero son conscientes que, si no es hoy, es mañana. Porque de eso se trata: de esperar y no darse nunca por vencidas.