En los últimos años, se ha incrementado el número de supermercados pequeños y a la vez específicos por toda la geografía española. Durante ese tiempo, se ha producido un cambio radical en los hábitos de compra de los españoles.

Ir a la “tienda de la esquina” para comprar el pan o la leche suena muy lejano, igual que el acto de esperar al sábado para ir en coche al hipermercado que se encuentra a algunos kilómetros de la casa y llenar la cocina de productos. Ese tipo de establecimientos, tanto el comercio tradicional como el hipermercado, se han visto desplazados por otro formato: el supermercado. Este último ha aprovechado la crisis para acentuar su expansión.

Los actuales reyes de la venta de alimentos son los supermercados (superficies de unos 400 metros cuadrados), que ya están acaparando un 64% del mercado español. Una de las razones de su crecimiento hay que buscarlas en las regulaciones autonómicas sobre licencias comerciales, que han incluido barreras a la actividad de los hipermercados, para así poder apoyar a otros comercios.

Junto con la vertiente legal, otra razón que ha ayudado al ascenso de los supermercados ha sido la evolución del comportamiento del consumidor, así como la proximidad y la conveniencia. Sea como fuere, el auge del supermercado ha tenido consecuencias como, por ejemplo: el crecimiento de la marca blanca en detrimento de las marcas tradicionales. Aunque bajo estas características, aún se pueden encontrar diferentes supermercados que tienen una gran variedad de marcas, más la blanca, y otros en que la mayor parte de sus productos son de marca blanca. Estos supermercados han sabido introducir de manera clara y sencilla los productos frescos, quitándole así clientes a los comercios más tradicionales, que eran los que tenían el mayor porcentaje de la clientela.

Gracias a ese boom, han podido nacer diferentes cadenas de supermercados, que se han ido especializando en productos concretos. Los hábitos alimenticios y las ganas de variar en los productos que se comen han hecho que se abran franquicias de alimentación, en las que los productos que se venden son más específicos y van acordes a una temática. Entre ellas, los supermercados ecológicos o bio, supermercados dedicados a la venta y distribución de productos congelados, supermercados de dulces y panes, o supermercados destinados a vender alimentos libres de gluten o lactosa.

Este auge se debe a que, cada vez más, los consumidores buscan alimentos más específicos y de alta calidad. Ya no vale cualquier producto marca, se necesita que estos lleven ingredientes o tengan una especificación más concreta, adaptada a las necesidades más particulares del cliente. La inversión en ese modelo de franquicia es más elevada que en otras franquicias.

Datos más relevantes sobre los usuarios, dónde y porqué compran de la manera en que lo hacen

Con el objetivo de conocer mejor al consumidor, se han recabado datos sobre sus hábitos de consumo.

El 65% de los consumidores elige el supermercado como lugar habitual de compra, de alimentos procesados y de productos frescos. Los datos reflejan que los hábitos alimenticios han cambiado, y poder realizar la compra en establecimientos cercanos a la casa y de manera frecuente ayuda al ritmo de vida que se tiene. En estos lugares, pueden encontrar absolutamente todo lo que necesitan sin tener que recorrer mucha distancia y con una oferta muy concreta de lo que buscan.

Además, los precios de esos establecimientos son muy competitivos, dado el tamaño de sus instalaciones, lo que ayuda a que las personas puedan adquirir productos a precios más bajos.

Factores que influyen en la compra

Lo que más valora el consumidor a la hora de seleccionar un producto es que este sea de calidad y tenga un buen precio. Valora, además, estar pagando por aquello que realmente buscaba. Valora el trato con los empleados, pues al ser un supermercado situado en ocasiones en zonas de barrio llegan a conocer a aquellos que trabajan en él.

Comprar por Internet (online)

Esta opción gana seguidores y la mayoría de los supermercados la ofrecen. Aunque la mayoría de los consumidores siguen prefiriendo ir al establecimiento, en los últimos años su aceptación y confianza ha crecido provocando que cada vez los usuarios valoren en lugar por el servicio online que presten.

Información sobre los productos

El consumidor percibe que dispone de información suficiente sobre alimentos. Los elementos informativos que más valoran los consumidores del etiquetado son: la fecha de caducidad, los ingredientes, el precio, el lugar de origen y la información nutricional.

Correcto etiquetado de los productos

Valoran que el supermercado sea coherente con los productos que vende. Le gustan las especificaciones y encontrar aquello que están buscando sin mucho esfuerzo. Valorar que el producto que se vende sea el mismo que se ha estado promocionando y por lo que ellos han entrado. Es importante conservar una estética limpia y clara para no causar confusiones.