Sociedad

“Con la fotografía de Bosch se puede contar la historia del final del siglo XX en América Latina y Europa”

Leonardo Novak, uno de los creadores del documental Sombras de Luz. La fotografía de Carlos Bosch, repasa en esta nota la obra de uno de los profesionales de la fotografía más interesantes de nuestro país.

Carlos Bosch
Carlos Bosch

En el siglo de las imágenes efímeras puede ser un valor (re)descubrir a los y las fotógrafas que intentan retratar y/o interpelar a la sociedad con su cámara. Está en los cines el valioso documental Sombras de Luz. La fotografía de Carlos Bosch, de Daniel Henríquez, Leonardo Novak y Carmela Silva, que rescata la obra y visión de uno de los profesionales más interesantes e irreverentes de nuestro país. En el film se despliega, además de fotos impactantes de la Argentina de los 70 y la España postfranquista, un debate sobre el fotoperiodismo y su rol en la actualidad y en la construcción de la memoria colectiva.

“Hay muchos fotógrafos que susurran, que son hermosos para ver y quedarse delante. Yo no susurro: intento gritar para comunicarme”, se define Carlos Bosch en el documental. Su fotografía no tiene concesiones. Muestra la crudeza de la realidad. La violencia y exclusión están presentes en su obra. También la ironía contra los poderosos. Es un fotógrafo versátil que desde finales de los 60 ha retratado diferentes temas que van desde la soledad de la vejez (incluso tiene una serie sobre los últimos días de su madre), la pobreza (su foto Pies de barro de 1970 sigue vigente) hasta la denuncia de diferentes fascismos. En 1975 tuvo que partir al exilio amenazado por la Triple A (había trabajado en el diario Noticias de Montoneros). Su destino fue España donde fundó diarios y renovó el fotoperiodismo ibérico. En 2007 volvió a Argentina donde sigue trabajando en la fotografía, pero lejos del periodismo.

Foto Carlos Bosch
Foto Carlos Bosch

“Casi que con la historia fotográfica de Carlos (Bosch) vos podés contar la historia del final del siglo XX en América Latina y en Europa. Y eso tiene un valor que no sé cuántos fotógrafos argentinos tienen”, remarca Leonardo Novak. Él está satisfecho con Sombras de Luz, la primera producción de La Olla, una cooperativa dedicada al cine y al audiovisual. Fue un trabajo de largo aliento que se desarrolló entre 2013 y 2017, donde acompañaron a Bosch en diferentes momentos en Buenos Aires, Chaco y Córdoba. A través de 87 minutos cuentan un momento especial de Bosh. Cansado de los homenajes que le quieren hacer sus colegas y amigos, a los 72 años, él intenta un camino distinto al fotoperiodismo que le dio prestigio. Su apuesta es la serie Los miedos donde se autorretrata en situaciones extremas de exclusión. Algunos le critican el intento. Él insiste.

“Si bien la película es un biopic, lo es en la medida que nos permite hablar de otras cosas, de periodismo, de los medios y de incluso la fotografía en los momentos en los que estamos ideológicamente de acuerdo con lo que sucede históricamente, como podía ser esa recuperación histórica de la memoria durante los años del kirchnerismo”, explica Novak. Bosch estaba de acuerdo con lo que sucedía, pero a su vez se sentía incómodo con lo que él mismo podía producir, porque “él considera que la fotografía siempre tiene que estar pudiendo cuestionar alguna cosa”, agrega Novak.

Cuando deja de registrar la realidad para producir una interpretación y además se pone él en la imagen ¿Qué estaba intentando?

No es que no esté registrando la realidad. Lo que él pone de manifiesto es que esa realidad que aparece en la fotografía es siempre manipulada y manipulable. Y que yo te puedo mostrar en una foto lo que se me antoja. Que es lo que sucede hoy. En el caso de Carlos, si uno se pone riguroso puede decir, efectivamente no está haciendo fotoperiodismo. Es fotografía en otro punto porque no está retratando un hecho pero si está retratando un tema, que periodísticamente quizás mereciera ser tratado.

Yendo a su obra fotoperiodística, ¿qué encontraron y qué valor tiene hoy esa obra?

Su trabajo más conocido siempre fueron las infiltraciones entre los fascistas. Pero si revisás el periodo argentino, él trabaja desde fines de los '60 hasta mediados de los '70 cuando se va, ves una evolución en el compromiso social de Carlos hacia problemáticas sociales que en esos años eran más marcadas, pero que tenían siempre un espíritu de trabajar en los medios con el objetivo de cambiar esa realidad. No era un fotoperiodista que solamente sacaba fotos y se iba sino que terminó metiéndose en el diario Noticias (de Montoneros) no estando demasiado convencido de la conducción y, sin ser muy claro políticamente sobre qué quería, consideraba que era necesario hacer un medio popular. Que si uno quiere torcer algo de esa realidad que no le gusta tiene que llegar a las clases populares y tiene que hacer fotografías para las clases populares. Hay algo de esa foto que es exagerada, el dramatismo del gran angular, de los contrastes del blanco y negro, que son bien llamativos e impactantes para la percepción masiva.

Trailer del documental Sombras de Luz. La fotografía de Carlos Bosch

Se percibe una intimidad muy grande y una admiración por la figura. ¿Cómo manejaron esa admiración?

La manejamos como pudimos. Obviamente hay algo en la película que muestra amor hacia el personaje, que es amorosa con el personaje. No sé si eso redunda en una alabanza pero no te digo que no fue un punto difícil de sortear. Teníamos mucho material grabado, teníamos muchas cosas que en algunos momentos nos parecía prudente ponerlas y en otros que nos estábamos metiendo con una intimidad que no era necesario mostrar. Nosotros queríamos que la vida de Carlos pudiera llevarnos a una discusión más amplia. No sé bien cuál es el resultado, por momentos cuando la veo digo que la gente se emociona demasiado al final y me parece bien, siempre es lindo que una película te transmita esas sensaciones pero a su vez no sé si era lo que más deseaba.

¿Y qué deseabas?

La película tiene una sensación de homenaje al final. Pero quizás lo que buscábamos era no tanto la identificación con el personaje sino con la problemática de época. Carlos es una excusa y es un gran artista, es un gran fotógrafo y un gran periodista, pero no sé si nuestra intención principal era que vos te fueras creyendo todo eso de Carlos. Era que el es un gran fotógrafo que en la actualidad está discutiendo tal cosa, que pudiera poner una incomodidad sobre cierta problemática de los medios y de la fotografía.

Obra de Carlos Bosch
Obra de Carlos Bosch

La película no se termina de meter con las redes sociales. ¿Hubo un momento donde discutieron ese tema?

Sí. Más que con las redes sociales, se mete con los celulares. Hubo una discusión porque lo que nos interesaba era el aparato con el que se maneja la fotografía, no tanto el canal de circulación, que también es limitante para determinado tipo de fotografía. Pero Carlos no tiene demasiados pruritos con eso. Y la manera que optamos de mostrar ese conflicto era con imagen, sin decirlo. Hay una parte donde Oscar Smoje (amigo de Bosch, artista y Director en Palais de Glace) dice que quiere hacer una exposición de fotos de celulares y Carlos está tirado en el piso con su cámara de placa. Siempre optamos por mostrar la parte manual de Carlos, la parte analógica donde se lo ve como un maestro artesanal, y contrastarlo con lo que se ve, mismo en la escena donde está en una marcha, donde se ven chicas sacándose selfies; lo que hace Smoje sacándole fotos al propio Carlos con un celular. Queríamos mostrar que había en la fotografía dos procesos distintos, pero no sé si zanjar una discusión de "esto está mal, esto está bien". Después Carlos lo redondea hacia el final y dice, esto es el final de la fotografía. Pero no lo dice con nostalgia, dice que es un proceso natural, va cambiar y va a ser otra cosa. Lo que sí coincide con sus últimos años de producción.

¿Y a él que le pareció la película?

Yo creo que le gustó, que le parece rara. Creo que considera que no necesariamente refleja toda su obra y que la considera un homenaje a la amistad. Por lo menos es lo que nos dice. Para nosotros, por lo menos para mí, no hubo gratificación más grande que el aplauso que le dieron el día del estreno. Fue como lo más genuino que logró la película, que gente que lo conoce y gente que no lo conoce, le saliera rendirle un aplauso al tipo que vio en la pantalla, fue como un logro.


Sombras de luz: la fotografía de Carlos Bosch se puede ver en el cine Cosmos hasta el miércoles 22 de agosto a las 16 y en el Malba todos los domingos de agosto a las 18.
 

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