En un momento a donde el ajuste económico ha llegado a todos los rincones, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires pretende abrir una universidad para hacer lo mismo que ya hacen otras instituciones educativas de la misma jurisdicción.

Lo peor de todo es que sería para hacer algo que ya se hace bien: brindar una sólida formación académica y práctica para la formación; ofrecer la posibilidad a maestros y profesores de continuar sus estudios para obtener otro título en la universidad y mejorar su formación; constituirse en las instituciones referentes del país y la región en materia de formación docente.

Desde noviembre de 2017 la Ministra de Educación de la Ciudad inició una cruzada por su propia universidad, atacando no solamente a los profesorados de centenarias trayectorias sino a la docencia en general a quien trata de inepta y malformada en toda ocasión que le resulta posible ante los medios.

Paradójicamente, hasta en los resultados de las pruebas de aprendizaje -que tanto le interesa a su gestión- la Ciudad de Buenos Aires muestra los mejores valores. Entonces: ¿por qué este ataque virulento?

El sistema de educación pública de gestión estatal de la Ciudad ha sido siempre el centro de las innovaciones y se ha constituido como referente de las mejores experiencias.

A pesar de ello es el objeto de profundas y permanentes críticas por parte de los funcionarios a cargo de la cartera educativa, al tiempo que el salario docente en la jurisdicción ha sufrido con esta gestión la peor de las caídas históricas.

Como si las contradicciones resultaran pocas, el panorama de infraestructura de las instituciones colapsa; las escuelas no tienen una conexión a Internet que funcione y las medidas que se toman sólo apuntan a lograr cada vez más el control de las escuelas de manera centralizada. Se sostiene un discurso de “modernidad” que se contrapone con cada una de las acciones que se despliegan.

Nadie puede dudar hoy que los sistemas educativos requieren de una permanente mejora. Para ello es necesario contar con los recursos económicos pero también con quienes las lleven adelante.

En la Ciudad de Buenos Aires hoy no se cuenta con ninguno de ambos factores, ya que los fondos se destinan a lo que no resulta prioritario pero en paralelo todo se hace a espaldas de las comunidades educativas. Para muestra basta un botón y el proyecto “UniCABA” -que aspira a crear una universidad que no es necesaria en este contexto-, es la clara expresión de esta frase.

* Débora Kozak, es Licenciada y Profesora en Ciencias de la Educación de la Universidad de Buenos Aires. Profesora de Educación Inicial del Instituto Nacional Superior del Profesorado “Sara C. de Eccleston”. Diploma de Estudios Avanzados (UNED, España). Desde 2016 Rectora electa de la Escuela Normal Superior Nro. 1 de la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente es la Vicepresidenta del CESGE (Consejo de Educación Superior de Gestión Estatal) de la Ciudad de Buenos Aires.

Autora de numerosos libros y artículos sobre formación docente, Didáctica, TIC y creadora y escritora del blog “Pensar la Escuela”.

Redes: @dkozaktw (Twitter)