La situación es compleja y el recibimiento que el Fondo Monetario Internacional le dio a Nicolás Dujovne fue con caras de comprensión pero también con la mirada de quienes están por imponer cláusulas difíciles de alcanzar a un contrato no deseado.

Porque el ministro de Economía de Mauricio Macri fue a Washington a confirmar el acuerdo anunciado con bombos y platillos (pero que no estaba del todo resuelto) y también a ver la posibilidad de volver a la Argentina con dinero extra, que según fuentes de la cartera de Hacienda, podría ser de hasta 10 mil millones de dólares.

Más préstamos, más miles de millones, más deuda a futuro.

Esa posible erogación se sumaría, además, a la posibilidad de que el FMI adelante el año próxmio al país dinero que estaba previsto faciliar en 2020 y 2021. Es fácil de imaginar el terreno árido en el que se pararía el candidato que ganara las elecciones presidenciales en 2019.

Desde el norte, Dujovne negó que estén tramitando dinero del Tesoro estadounidense, pero fuentes de Economía aseguraron a Infonews que los contactos están hechos y uno de los objetivos es que la Casa Blanca de el visto bueno a una billonaria transferencia al estado argentino.

Sin embargo, el entusiasmo con los dólares del FMI es innegable y la cifra podría ser inalcanzable a futuro, ya que a los 50 mil millones previstos en el acuerdo original podrían sumarse varios miles.

Al ministro amante del whisky lo acompaña su equipo de la mesa chica (Santiago Bausili, Rodrigo Pena y Guido Sandleris) y los funcionarios del Banco Central Gustavo Cañonero y Pablo Quirno.

El ministro se reunió este miércoles con Christine Lagarde y su número dos, David Lipton. Luego de ello, señaló que la reunión fue productiva, aunque no se logró nada concreto más que futuras reuniones entre los equipos del Fondo y de Hacienda.

"Quiero transmitir a los argentinos que veo con enorme confianza el avance que hemos logrado en estos días. Estoy seguro de que la reformulación del programa en la que estamos trabajando va a poder dejar atrás estos días de angustia, de volatilidad, de que va a permitir abrir lentamente el crédito en la Argentina, abrir las puertas para el financiamiento privado y así retomar la senda de crecimiento que la Argentina necesita”, resumió con un ojo en los números rojos de la Argentina y otro en los mercados, que lo tienen en jaque desde hace ya dos semanas.