Cristian "Paragüita" Toledo (Foto: Indymedia Argentina)
Cristian "Paragüita" Toledo (Foto: Indymedia Argentina)

El primer juicio por gatillo fácil contra un miembro de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires arrancó este martes en los tribunales de Talcahuano 550 por el asesinato del joven Cristian "Paragüita" Toledo.

El acusado de matarlo es el bombero Adrián Gustavo Otero, que llega al proceso con prisión preventiva por "homicidio agravado por el uso de arma de fuego y abuso de su condición de integrante de una fuerza de seguridad". 

El crimen ocurrió el 15 de julio de 2017 cuando Cristian y dos amigos, Carlos Gavilán y Jorge Daniel Nadalich, volvían de bailar en auto a sus casas en la Villa 21-24 de Barracas. Tras un altercado callejero, Otero comenzó a perseguirlos - a pesar de que se encontraba fuera de servicio- y disparó ocho veces su arma reglamentaria contra el auto de los jóvenes, que finalmente se estrelló en la esquina de Vélez Sarsfield y Santo Domingo. Una bala le pegó en el tórax a Cristian, quien murió de inmediato. 

Según Correpi, la Policía de la Ciudad acumuló en su primer año 24 casos de gatillo fácil

En un principio, Carlos y Daniel fueron detenidos porque el bombero los acusó de intento de robo, versión rápidamente desmentida por las pericias, testimonios e imágenes de las cámaras de seguridad. Ahora, en libertad, ambos son querellantes en la causa junto a la mamá de Cristian, Leónidas Medina, según informa la Agencia Paco Urondo. 

La abogada querellante, Micaela Corzo, aseguró en una conferencia de prensa realizada en Télam que el accionar del bombero responde a una lógica institucional. "Otero hizo lo que siempre están acostumbrados a hacer: sacar su arma reglamentaria y disparar para matar a la persona que tiene enfrente. En este caso se llevó la vida de Cristian pero también trató llevarse la vida de Dani y de Carlitos", consideró.

Cristian en la ferretería en la que trabajaba. (Foto: anred.org)
Cristian en la ferretería en la que trabajaba. (Foto: anred.org)

A Cristian lo llamaban “Paragüita” y trabajaba en la ferretería del barrio, por lo que era conocido por todos los vecinos. "La intervención del Padre Toto, los vecinos, las organizaciones del barrio, las organizaciones antirrepresivas, fue la que permitió tumbar la versión oficial, mentirosa, falaz. Además solicitar la prisión de Otero y la elevación a juicio", expresó María del Carmen Verdú, abogada de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi).