El nuevo acuerdo entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) significará un mayor ajuste al previsto en el memorando original firmado hace tres meses que aumenta en un 60% el recorte en el gasto público comprometido para los próximos tres años. Según un estudio realizado por #SomosTélam, tal recorte pasa de $ 584.232 millones establecidos originalmente a $ 929.300 millones a partir de las nuevas metas fiscales que correrán en 2019 y 2020.

El ajuste en las cuentas públicas se sentirá con mayor fuerza el año próximo, dado que el FMI exigió adelantar el equilibrio fiscal previsto para 2020, lo que se traducirá en una poda en el gasto que será más del doble a la contemplada hace tres meses, puesto que deberá pasar de $160.680 millones a $362.500 millones.

El nuevo convenio con el Fondo representa un aumento de US$ 7.100 millones al financiamiento original de US$ 50.000 millones, y un adelanto de fondos de US$ 18.400 millones para este año y el próximo, que estaban previstos desembolsarse en 2020 y 2021.

Sin embargo, esta mejora en las condiciones del préstamo trajo como contrapartida un cambio drástico en las metas fiscales comprometidas en el primer acuerdo, que se traducen en un mayor recorte del gasto público al comprometido en el memorando de junio último.

Si bien el objetivo de déficit fiscal para este año se mantuvo sin cambios en un 2,7% del Producto Bruto Interno (PBI), para el año próximo se anticipó un equilibrio en las cuentas que hace tres meses estaba previsto para 2020, año para el que se fijó un superávit del 1%.

Esta modificación en las metas fiscales tiene correlación con un mayor ajuste en el gasto público para alcanzar su cumplimiento, tal como lo muestra la diferencia entre uno y otro memorando suscripto entre el Gobierno y el FMI.

En el primero, el recorte del gasto previsto para este año, y los dos próximos, sumaba $ 584.232 millones, y en el nuevo trepó a $ 929.300 millones.

En el acuerdo original se fijaban recortes de $ 198.600 millones para 2018, con un déficit de 2,7%; de $ 160.680 millones, con un desequilibrio de 1,3% en 2019; y de $ 224.952 millones para 2020, con equilibrio en las cuentas públicas.

En el nuevo acuerdo, los números de meta fiscal y ajuste para 2018 se mantuvieron, pero al adelantar el déficit cero para 2019, el Estado deberá aplicar un recorte mayor de su gasto para alcanzarlo que será de $ 362.500 millones, es decir un recorte 125,6% superior al previsto originalmente.

Asimismo, la modificación de la meta para 2020 que exige un superávit del 1% del PBI en lugar de déficit cero, significará un recorte de $ 368.200 millones que será 64% mayor al que se propuso en junio último.

El nuevo compromiso asumido por el FMI a cambio de US$ 7.100 millones más y el adelanto de los desembolsos, dejó atrás las metas de inflación, un concepto introducido por el primer presidente del Banco Central durante este Gobierno, Federico Sturzenegger.

Sturzenegger había trazado un programa de reducción de la inflación basado en experiencias llevadas a cabo por Israel y Chile, países que lograron reducirla a partir de fijarse metas.

En junio el Fondo había fijado una meta del 29% para 2018, del 17% para el 2019, del 13% para 2020 y del 9% para 2021. Sin embargo, el hecho de que la inflación para este año ya esté en el orden del 40% deja un margen muy estrecho para llevarla el próximo año al nivel acordado, por lo que el FMI decidió eliminar las metas del nuevo acuerdo y no contemplar ningún límite para la inflación.

El nuevo acuerdo con el FMI busca despejar las dudas sobre las posibilidades que tiene el Gobierno de cumplir con sus obligaciones de deuda, pero al adelantar el desembolso de recursos deja a la próxima administración con un pasivo del orden de los US$ 310.000 millones.

La deuda pública actual es de US$ 253.741 millones, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), sin contar los US$ 57.100 millones comprometidos por el Fondo.

Infografía: #SomosTélam
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