Cada día un poco más retardatario, cada declaración un poco más a la derecha. Con la arremetida de la ultraderecha en Brasil, Miguel Ángel Pichetto parece vivir una etapa de salida del clóset reaccionario, más allá de que en los últimos años vino dando pistas de donde se ubicaba ideológicamente, más allá de que durante el kircherismo parecía comulgar con los proyectos que salían de la Casa Rosada.

En las últimas horas, el senador nacional no solo pidió "reconstruir" a las Fuerzas Armadas y echar del país a los inmigrantes que hayan sido detenidos durante el operativo represivo de la semana pasada en Congreso, sino que además abrió la puerta a un posible desafuero de Cristina Kirchner.

El dirigente del peronismo federal dijo que aceptará el desafuero del expresidente y actual senador Carlos Menem si es que la cámara nacional de casación penal rechaza un recurso extraordinario en la causa de los sobresueldos por la que el riojano está condenado a 4 años y medio de prisión.

Según apuntó, ese posible rechazo de Casación “abre la ejecución de la pena”, lo cual marcaría un antencedente de peso para que el Senado eventualmente pudiera hacer lo mismo con Cristina, quien a partir de marzo de 2019 afrontará juicios orales por distintas causas.

Sin embargo, el hecho de que los juicios orales tengan una duración promedio bastante extendida haría que la justicia que responde a la Casa Rosada no llegaría a tiempo para una condena y posterior desafuero que pudiera frenar una hipotética candidatura de la exmandataria.

“En general, la Corte dice que es condena firme cuando se agoten los recursos” de apelaciones, apuntó Pichetto sobre el caso Menem. “Mi opinión es que el eventual rechazo del extraordinario abre el recurso de queja a la Corte e implica el principio de ejecución de la condena... El recurso de queja no suspende la condena. Pero es una doctrina abierta. La Corte hizo un fallo en la que dice mientras que haya un recurso abierto no hay condena firme pero otra cosa es el principio de ejecución de la condena. Aunque todavía, resalto, no llegó a un pedido de desafuero de Menem al Senado”, agregó.

El efecto Bolsonaro

"La Argentina tiene una estructura militar totalmente vaciada y desarmada", afirmó también Pichetto en su raid diario de declaraciones altisonantes. En ese marco teórico con el que parece querer acercarse a la ola derechista que resurgió con la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, fue más al fondo y señaló que nuestro país "tiene que volver una política de defensa nacional y de provisión de equipamiento".

"La etapa de la dictadura ya culminó, y los responsables están presos", señaló Pichetto, que además se ocupó de culpar a la izquierda por la presunta "decadencia" de la Argentina: "Hay que salir del discurso políticamente correcto de la izquierda porteña. Eso nos condena a la decadencia, a la Argentina de las villas, 4.800 villas…", escupió en diálogo con Alejandro Fantino.

Además, el senador peronista se mostró muy a favor de la participación de las Fuerzas Armadas en "en zona de frontera caliente acompañando a las fuerzas de seguridad con logística".

También intentó una defensa del dirigente de la extrema derecha de Brasil, al decir que "hay definiciones apresuradas respecto al perfil de Bolsonaro", así como que "en la campaña ha tenido más ductilidad y un uso inteligente del mecanismo de mensajes a mujeres y a sectores que se presumía que votarían en contra y lo hicieron a favor".

"Habría que dejarlo gobernar", agregó y aprovechó para arremeter contra la apertura de la Argentina a la inmigración: "La Argentina es uno de los países más idiotas del continente por el hecho de que no tiene controles de ingreso de ciudadanos extranjeros con antecedentes penales, no tiene intercambio de información", aseveró.