Sociedad

El actor de Merlí recordó a Sandra y Rubén, a tres meses de su muerte

Francesc Orella escribió unas palabras para La Garganta Poderosa, el tomar conocimiento de "la terrible situación que se vive en Moreno" y que terminó con la vida de dos docentes tras una explosión por un escape de gas.

 

Francesc Orella, el actor que interpretó al genial Merlí en la exitosa serie catalana de Netflix, en la que encarnaba a un poco habitual profesor de filosofía, recordó en un texto para La Garganta Poderosa a los docentes argentinos Sandra Calamaro y Rubén Rodríguez, al cumplirse tres meses de su fallecimiento.

La directora de escuela nº49 de Moreno y el auxiliar administrativo murieron el 2 de agosto pasado al estallar una garrafa de gas de la escuela en la que trabajaban por deficiencias en la instalación. Desde ese entonces, las escuelas del distrito siguen sin dictar clases.

"Cuando supe que habían muerto, me quedé paralizado, me sentí una piedra. Y cuando me contaron las persecuciones que sufren las maestras y maestros de Moreno, sinceramente, me dieron ganas de vomitar", comenzó Orella, en un texto titulado "A la democracia le faltan Sandra y Rubén".

"No caben esos crímenes, ni esas amenazas, en el marco de ninguna democracia. Y en todo caso, si lo es, hablamos de una democracia enferma. Pues resulta evidente que hoy estamos rodeados de mierda, no sólo en Argentina sino en el mundo, donde hay mucha gente que quiere destruir la civilización, avasallar la libertad y acabar con la dignidad del otro", continuó.

"Algo de todo eso me llega entre las noticias de la comunidad educativa argentina. Porque sí, quieren anular la educación, para hacer a la gente más inculta y por eso resulta indispensable la movilización popular de los docentes acompañados por toda la sociedad, para exigir un presupuesto digno y capaz de remontar no sólo sus colegios, sino también sus comedores. Siempre hay recursos, cuando sobran motivos para salir a la calle, como pasó en Costa Rica, donde redirigieron el dinero del ejército, para invertirlo en la educación...Ahí está la única receta que nos puede salvar: ¡Menos armas y más escuelas!", finalizó. 

Seguinos