Bolsonaro junto a Wilson Witzel
Bolsonaro junto a Wilson Witzel

“El delincuente con fusil debe ser abatido”, disparó a lo largo de toda su campaña el flamante gobernador electo de Rio de Janeiro, Wilson Witzel, un exjuez que nunca disimuló su pasión por el gatillo fácil.

Witzel obtuvo el 60 por ciento de los votos en la elección que también y por el mismo Partido Social Liberal erigió a Bolsonaro como próximo presidente de Brasil.

Río es hoy una ciudad que parece vivir un estado de violencia imparable. Durante 2017 se registraron 6.749 asesinatos según el Foro de Seguridad Pública. Ese dato no es menor a la hora de analizar los resultados electorales en una ciudad que décadas atrás se la relacionaba con la alegría, el baile, el arte, y hoy está atravesada por las armas y los militares armados recorriendo las calles.

"La policía va a hacer lo correcto. Apuntar a la cabeza y ¡fuego!”

La seguridad de la ciudad está desde febrero de este año bajo control del Ejército y todo indica que Bolsonaro quiere extender la modalidad a todo el país.

“A un malhechor con un fusil lo frena otro fusil. No sirve de nada pedirle que lo deje en el suelo, porque va a disparar. Al policía que fuera cuestionado, le va a defender la fiscalía”, anunció durante un encuentro con las fuerzas de seguridad. “Lo correcto es matar al delincuente", declaró a los medios y puntualizó: "La policía va a hacer lo correcto. Apuntar a la cabeza y ¡fuego!”.

La paradoja se da en que el 1 de enero Bolsonaro y las distintas autoridades de los Estados asumirán sus cargos y ese mismo día finalizaría la intervención militar en Río. La pregunta que recorre a Brasil es si efectivamente esto último será así o si se decretará la extensión de la medida por tiempo indefinido.