Puede que La raíz de todos los males sea el gran libro periodístico de 2018. Las múltiples afirmaciones que el periodista Hugo Alconada Mon hace allí sobre la corrupción instalada en la clase política y su relación carnal con las empresas, sindicatos y medios de comunicación, siguen sacudiendo el tablero nacional y ahora también los pasillos de Tribunales.

El autor en el libro destapa el gran tacho de basura de la dirigencia argentina en torno al financiamiento de la política y, desde ese lugar, apunta parte de sus dardos a Cambiemos, la alianza política que prometió pureza y honestidad, discurso que una parte de la sociedad creyó pero que se desploma cada día que pasa. Y la Casa Rosada (así como el palacio ejecutivo ubicado en La Plata) no esperaba que el tiro de gracia al relato M llegara de parte de un periodista del diario La Nación. Pero llegó.

En su declaración de este último miércoles ante el juez Ernesto Kreplak, el integrante del consorcio de periodistas que firmó la investigación sobre los Panama Papers (que involucraron directamente al presidente Macri) dio detalles sobre la financiación de la campaña electoral de Cambiemos.

El magistrado le preguntó primero si ratificaba "lo manifestado en las páginas 37 y 42 de su libro ‘La raíz de todos los males’, en relación a las reuniones en el marco de las cuales Mauricio Macri pidió a diversos empresarios el 1% de sus respectivos patrimonios, en negro, para financiar su campaña electoral".

"Sí, lo ratifico", aseveró Mon, que luego abundó en detalles y señaló que “esos eventos ocurrieron desde mediados del 2014", cuando "a partir de ese momento (Macri) montó un equipo de campaña con varios referentes para el eje político, marketing y financiamiento electoral, quedando este último eje bajo el liderazgo de Nicolás Caputo y Edgardo Cenzón"

"Estos dos referentes coordinaron un equipo abocado a recaudar fondos que terminaron superando los 1.760 millones de pesos, apoyado en la recaudación que obtuvieron de medianos y grandes empresarios, aportes de funcionarios y militantes, y en un determinado momento, un adelanto financiero del propio Nicolás Caputo", agregó el periodista.

Además, aseguró que "entre los empresarios que aportaron fondos aparecen empresas constructoras, empresas de seguridad privada con contratos vigentes o ya vencidos con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, como así también algunos de los empresarios que figuran hoy en la causa ´cuadernos de la corrupción´, al igual que cámaras sectoriales, como CILFA (Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos)".

Luego, Alconada Mon dijo recordar que "uno de los mayores problemas que tuvieron todos los equipos de campaña es que las donaciones se entregaban en dólares, y siendo aportes clandestinos, debían recurrir a cuevas financieras".

Sobre el transporte del dinero negro, abundó en que la gran cantidad de dinero recaudado "llevó a su vez a los equipos de campaña a la necesidad de transportar fortunas en efectivo, en avión o en camionetas por todo el país”.

En su relato el periodista de La Nación (que ignoró por completo su declaración judicial) involucró también a Daniel Scioli y Sergio Massa en la maquinaria de recaudación electoral. "Recuerdo también, con respecto a los pagos en especies, que los equipos de campaña de Macri, Massa Y Scioli, me contaron cómo algunos empresarios les aportaban gaseosas, teléfonos celulares, automóviles, aviones y hasta empanadas para sus actos de campaña. Como así también cubrían sus estadías en hoteles, y financiaban las encuestas de campañas y sondeos de opinión, que insertaban en sus balances como estudios de opinión pública sobre sus propias empresas. Por último, en cuanto a simular la bancarización, significa un truco por el cual los equipos de campaña repartían fondos entre militantes y voluntarios, para que se presentaran en los bancos, los depositaran como propios, en ciertos casos a cambio de una comisión, y transfirieran esos fondos a la campaña”, apuntó.

“Logré reconstruir que Macri, repetidas veces, afirmó que ese aporte del 1% quedaría más que compensado por las políticas pro mercado que como presidente impulsaría, como así también políticas sectoriales, que permitirían revitalizar áreas de la economía que redundarían en beneficios generales para las empresas, pero en ningún momento logré verificar si durante ese intercambio de promesas por aportes se habló o prometió beneficios específicos para empresas particulares”, explicó.

El magistrado se interesó también por el rol de Nicolás Caputo, el "hermano de la vida" de Macri, a lo que Alconada Mon respondió: “Se encargó de supervisar a todo el equipo para el financiamiento electoral. Esto es, coordinar encuentros con empresarios, coordinar las formas de pago, repasar las listas de empresarios que debían contactar, tanto con Mauricio Macri, como con otras figuras del Pro, para luego girar esos ingresos a otra área del equipo de campaña que se abocaba a los gastos de campaña. En este sentido, su principal colaborador era el entonces ministro porteño, Edgardo Cenzón, quien se encargaba de los detalles operativos”.

La ratificación de Alconada Mon pone nervioso a Macri pero también a María Eugenia Vidal, quien cada vez que puede intenta despegarse de la corrupción afincada en su fuerza electoral. El paso de comedia más obvio en este sentido fue su virtual conferencia de prensa en TN este miércoles, donde buscó marcar diferencias con el kirchnerismo, aunque la realidad y las pruebas que comienzan a aparecer digan todo lo contrario.

Lo que por ahora mantiene en vilo al equipo de comunicación del macrismo es qué van a hacer con un periodista prestigioso, reconocido tanto por la oposición a Cambiemos como (hasta ahora) por quienes defienden el accionar del modelo iniciado en diciembre de 2015. El enemigo menos pensado. O menos querido.