Esta semana todos los medios se hicieron eco de lo que veníamos planteando hace un año: la sanción de una ley que apunta a la destrucción del sistema de formación docente de la Ciudad de Buenos Aires, y que se presenta como modelo y anticipo de lo que se hará en el resto del país.

De nada sirvieron los meses en que la Ministra de Educación Soledad Acuña paseó por los medios negando que el proyecto era el cierre de los profesorados cuando un diputado de la alianza “Vamos Juntos” confirmó en su alegato que el proyecto original era cerrar en una misma acción las 29 instituciones. Al diputado le pareció justificación suficiente para votar a favor el hecho de que ahora se fueran a eliminar gradualmente.


Los profesorados en la Ciudad de Buenos Aires son instituciones sumamente prestigiosas y reconocidas no solamente en el ámbito nacional sino internacional. Poco se puede alegar como argumentación entonces sobre la “mala calidad de la formación” en esta jurisdicción, cuando incluso gran cantidad de estudiantes vienen de las provincias a formarse aquí por este reconocimiento.

Resulta aún menos válido decir como expresan desde el gobierno que se jerarquiza la formación haciendo universitaria la carrera cuando es estrepitosa la caída del salario docente en esta jurisdicción desde que esta gestión está a cargo de ella.

Ni hablar de las condiciones en que hoy se ejerce el trabajo docente, signada por la falta de recursos humanos y materiales que van desde la falta de equipos para la atención situaciones de violencia, riesgo social en las familias, problemas de aprendizaje, etc. hasta la falta de Internet que funcione en las escuelas.


¿Cómo puede pensarse que la solución es invertir en algo que la Ciudad no necesita mientras que se desatiende el resto del sistema educativo? En CABA existe sobreoferta de lo que brindará la UniCABA. Incluso tenemos la propia Universidad Pedagógica (Unipe) que el propio gobierno refiere como antecedente para su decisión. ¿Por qué no mejorar invirtiendo en lo que se tiene en vez de destruir 29 profesorados distinguidos por su histórica labor de calidad?


La respuesta es sencilla: detrás de esta medida se esconde un feroz ajuste presupuestario y también un negocio inmobiliario que ya ha empezado a manifestarse con la decisión de trasladar el Profesorado de Educación Física “Enrique Romero Brest”, cuyos terrenos en Núñez son muy codiciados.


Tan claro es esto que el oficialismo no pudo mostrar ningún argumento sólido para apoyar esta decisión, ni siquiera un diagnóstico. En sus discursos en la Legislatura refirió a un estudio nacional del año 2005 pero ningún dato actual de la Ciudad de Buenos Aires.

Fue tan pobre su fundamentación que durante un año no lograron convencer a ningún diputado de otros bloques que votaran esta ley con ellos, inclusos a quienes suelen ser aliados políticos en otros temas.


Ninguna reforma educativa puede hacer sin el logro de consensos y a espaldas de las comunidades, hecho que han enfatizado con contundencia tanto la oposición en la Legislatura como los más renombrados especialistas en educación. A pesar de ello, el oficialismo votó la ley en la más absoluta soledad hipotecando el futuro de la Ciudad de Buenos Aires en materia de formación docente.


También se escuchó decir a la Ministra en los medios que no recibió propuestas mientras que las comunidades educativas de los profesorados planteamos con claridad lo que se necesita para mejorar la formación docente: recursos para investigar e innovar que este gobierno le sacó a las instituciones, solucionar los gravísimos problemas de infraestructura, pagar salarios docentes dignos, tener un sistema de becas para que los estudiantes puedan recibirse a tiempo, trabajar en las mejoras curriculares con las comunidades, invertir en recursos tecnológicos y tener Internet que funcione en los profesorados.

Todas estas propuestas muy concretas se vienen planteando desde hace años, pero el GCBA eligió vaciar las instituciones formadoras y paralelizar lo existente hasta su extinción.


La UniCABA arrasará un sistema entero, las consecuencias para la educación pública las pagaremos decenas de años.

+Débora Kozak es Rectora de la Escuela Normal Superior Nro. 1 de CABA. Vicepresidenta del Consejo de Educación Superior de Gestión Estatal (CESGE) y autora del blog “Pensar la escuela” https://pensarlaescuela.com/.