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Arde París: la revuelta de los "chalecos amarillos" dejó centenares de heridos y detenidos

Imágenes impactantes. En medio de una represión indiscriminada llovieron gases, balas de goma y palos sobre los manifestantes que continúan con su resistencia al tarifazo de Macron en las nafas. 

Es probable que este fin de año francés no pase a la historia como el mayo de 1968 pero tampoco podrá ser ignorado durante algunos cuantos años por la dirigencia social y política del país europeo.

La protesta de los denominados "chalecos amarillos" contra el tarifazo en las naftas tiñó de gris humo a París, mientras Emmanuel Macron departía en la cumbra del G20 que se desarrolló en Buenos Aires donde, curiosamente, fue recibido en el aeropuerto internacional de Ezeiza por un empleado con chaleco amarillo.

Unas 80 mil personas se manifestaron a lo largo de toda la ciudad luz con piquetes, cánticos contra el gobierno francés, las petroleras y la Policía. En esas decenas de miles, un grupo numeroso que se desparramó por las calles quemó gomas y produjo fuertes destrozos que terminaron con una represión indiscriminada que terminó con al menos 100 heridos y unos 300 detenidos.

La situación, según los reportes de medios europeos, generó además pintadas en las calles y monumentos históricos de la ciudad. "Los chalecos amarillos triunfarán", puede leerse en el legendario Arco del Triunfo así como en decenas de edificaciones de los Campos Elíseos.

Las barricadas de los manifestantes más radicales se armaron con pedazos de piedra, bancos de plaza y hasta sillas de algunos bares que no tuvieron la precaución de guardar sus mesas y sillas antes de las concentraciones.

Según encuestas recientes, 2 de cada 3 franceses simpatiza con los "chalecos amarillos", que esta semana se manifestaron ya tres veces. Desde el gobierno de Macron, en tanto, apuestan por el desgaste más allá de la represión y la contención que buscan antes de cada manifestación.

Calles de fuego en París

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