Foto Revista Citrica.
Foto Revista Citrica.

 
En abril de 2016, a poco de asumir, Mauricio Macri armó una puesta en escena en la planta de Cresta Roja. "Que Cresta Roja esté funcionando tiene que ver con esta nueva etapa de la Argentina", había asegurado.
 
 
En esa "nueva etapa" estuvo acompañado por la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, maría Eugenia Vidal. "Hoy más de 1.000 personas han vuelto a trabajar en esta planta y van a ir multiplicándose de a cientos en los próximos meses", había afirmado el presidente.
 
Esa mañana, Macri recorrió junto a Vidal, la planta industrial ubicada en el municipio bonaerense de Esteban Echeverría, que había reabierto sus puertas tras un largo conflicto.
 
 
Fue un espejismo. Como casi todo lo que se anuncia desde Cambiemos. Y los trabajadores le creyeron. Dos años después, en el marco de un país económicamente destrozado, la respuesta del Gobierno para las protestas de los trabajadores de Cresta Roja, es la misma de siempre: balas.
 
 
Efectivos de la Policía Bonaerense reprimieron a los obreros que permanecían pacíficamente frente a los portones de la planta. 
 
Denuncian que hay heridos de balas de goma, gases lacrimógenos y gas pimienta. Los trabajadores también denunciaron que fueron salvajemente golpeados.
 
 
Los obreros reclaman la reinstalación de los más de mil trabajadores que perdieron sus puestos de trabajo en los últimos años. Las imágenes son de desesperación ante la desidia de los gobiernos, tanto de Macri como de Vidal.