El Código Urbanístico de Larreta: "Una ley que expulsa y profundiza la gentrificación"
El Código Urbanístico de Larreta: "Una ley que expulsa y profundiza la gentrificación"

Por Javier Andrade


Los primeros que se benefician con los nuevos códigos de Urbanización y Edificación que sancionó Cambiemos en la Ciudad, son los grandes tenedores de tierra de la Ciudad.

En el momento que los 34 legisladores y legisladoras de Vamos Juntos levantaron la mano para aprobar los proyectos de ley enviados por el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, los Paolo Rocca, Marcelo Mindlin y otros amigos del Presidente se hicieron más ricos.

Para muestra basta un botón. La manzana del barrio de Belgrano, delimitada por las calles La Pampa, Sucre, Castañeda y Figueroa Alcorta, con el código vigente hasta el día de ayer, estaba zonificada como Zona 6, del distrito U23, con una altura máxima de 10 metros, y con la nueva norma, al modificarse el distrito U, a la manzana le cambian la altura y cuenta con 20 metros más de constructividad. O sea: el doble de altura. ¿A quién beneficia esto? A Mindlin, que la compró hace unos días.

La cuenta es clara. Los códigos maximizan los negocios de los grandes desarrolladores inmobiliarios y tenedores de tierra, a través del aumento de la explotación del suelo, por medio del código urbanístico, y el aprovechamiento de esos metros cuadrados en el código de Edificación, que entre otros retrocesos reduce las medidas de habitabilidad y elimina exigencias para la accesibilidad de personas con discapacidad.

Por otro lado, el nuevo Código Urbanístico no promueve la creación de más y mejores espacios verdes, no propone mejoras para la prestación de los servicios públicos- en algunos barrios ya están colapsados-, no protege el patrimonio histórico de barrios e inmuebles y a pesar de estar a cargo del gobierno porteño hace casi doce años, no incorpora instrumentos para el acceso a la vivienda digna, teniendo en cuenta que hay unas 500 mil personas, en su mayoría en la zona sur de la Ciudad, con serios problemas habitacionales.


Otra crítica central, y más aún teniendo en cuenta que el Gobierno de Larreta hace gala de un supuesta gestión abierta y participativa, es justamente la escasa participación que tuvieron en la discusión de los códigos los órganos políticos de las comunas -según lo estipula la Constitución Porteña y la ley de Comunas 1.777-: las Juntas Comunales, los Consejos Consultivos y los y las comuneras. Lo mismo con los y las ciudadanas a pie nucleados en distinto tipo de organizaciones y asociaciones.

Las audiencias públicas, históricas por la cantidad de ciudadanos que se anotaron, pasaron sin pena ni gloria, ya que la gran mayoría de las críticas expresadas por los distintos actores sociales no fueron tenidas en cuenta. Eso sí: A los primeros que convocó el oficialismo, cuando el proyecto ingresó a la legislatura, fueron los grandes desarrolladores inmobiliarios, a los que les dieron el trato de una especie de consejo de asesores.

Otras de las críticas que le realizamos al oficialismo en relación a estas normas que definirán la Ciudad de los próximos treinta años, tiene que ver con la falta de diagnóstico. Fue de una pobreza notable la radiografía de la Ciudad que presentaron como punto de partida para el debate y discusión sobre los proyectos que ahora son ley.

Lo correcto hubiese sido discutir primero el Plano Urbano Ambiental, la letra madre de los códigos, que en su artículo 2 habla del diagnóstico que hoy no tenemos, y que está vencido hace diez años, casi el mismo tiempo que llevan a cargo del gobierno de la Ciudad.


Muchos ciudadanos y ciudadanas se están dando cuenta que el eslogan de la legislatura que reza que “Vivir mejor es ley”,es una gran mentira ya que el nuevo código consolida la clara intención del oficialismo que en la Ciudad solo pueden vivir los que la puedan pagarla. Se trata de una ley expulsiva que profundiza el enorme proceso de gentrificación que impulsa el PRO desde que gobiernan la Ciudad.

+Es Legislador porteño por Unidad Ciudadana. En Twitter @javieroandrade