Tras el fuerte rechazo en Argentina contra el protocolo de uso de armas de fuego reglamentado por el gobierno nacional para las fuerzas federales de seguridad, el papa Francisco rechazó este lunes las "ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias" en países "con o sin pena de muerte legal".



"Se trata de homicidios deliberados cometidos por agentes estatales, que a menudo se los hace pasar como resultado de enfrentamientos con presuntos delincuentes o son presentados como consecuencias no deseadas del uso razonable, necesario y proporcional de la fuerza para proteger a los ciudadanos", advirtió el Pontífice.

Las declaraciones tuvieron lugar durante una reunión en audiencia con una delegación de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte en la que Bergoglio criticó el fenómeno "recurrente".

Los que tienen autoridad legítima deben rechazar toda agresión, incluso con el uso de las armas, siempre que ello sea necesario para la conservación de la propia vida o la de las personas a su cuidado", argumentó.

"Como consecuencia, todo uso de fuerza letal que no sea estrictamente necesario para este fin sólo puede ser reputado como una ejecución ilegal, un crimen de Estado", completó.

El Papa llamó el lunes a los miembros de la ONU que decidieron respetar una "moratoria" de las ejecuciones capitales a que adopten la "abolición de esta forma cruel de castigo".