El sector textil es un claro ejemplo de la crisis en Argentina y de acuerdo con lo que explican los productores, noviembre y diciembre fueron de lo peor del año. “La mayoría dejó de producir hace varias semanas, ya agotó los stocks y no recibió nuevos pedidos”, advirtió Damián Regalini, vicepresidente de la Cámara de Fabricantes de Medias.



En ese sentido, el referente de la Fundación Proteger apuntó que “diciembre es un mes importante para el sector de indumentaria, por los pedidos del comercio para ventas de fin de año y porque ya recibís señales de la planificación de la próxima temporada”.

Este año no aparecieron los pedidos ni las señales. Ni para el que produce con marca propia ni para el que fabrica para terceros”, explicó Regalini a Raúl Dellatorre para Página 12. “La crisis se siente en la falta de órdenes de compra de tus clientes pero también en tus proveedores, que los ves en una situación similar”, agregó.

“Noviembre y diciembre fueron peores que los meses anteriores, yo creo que cuando tengamos las estadísticas se va a ver”, proyectó y aportó: “Tengo colegas, y no sólo en mi sector, que llevan hasta dos meses con la fábrica cerrada, trabajando puertas adentro en mantenimiento de la planta para no echar personal”.

"La crisis se siente en la falta de órdenes de compra de tus clientes pero también en tus proveedores"


Además reveló que “cada vez hay más cheques rechazados y se agotan las instancias para estirar el tiempo y no tomar decisiones drásticas, como echar personal capacitado o parar un proceso productivo con un alto costo para volver a poner en marcha la máquina”.

"Escucho a gran número de mis colegas decir que el problema es la política económica"



“En el sector textil, muchos esperan a ver qué pasa en febrero o marzo, con el inicio de temporada, pero cada vez se hace más difícil llegar”, adelantó y denunció: “Somos la punta de lanza de la crisis industrial, los más perjudicados por la caída de la demanda y la importación: en comparación a 2015, la caída de la producción es del 32 por ciento".

“El uso de la capacidad instalada está por debajo del 50 por ciento, en el orden del 47 o 48”, declaró y confesó: “Quizás la principal novedad es que escucho a gran número de mis colegas decir que el problema es la política económica, el modelo elegido, cuando hasta hace pocos meses esos mismos empresarios te hablaban de cuestiones técnicas o de ciclo económico para señalar una situación pasajera”.