El drama de alquilar en la Ciudad de Rodríguez Larreta
El drama de alquilar en la Ciudad de Rodríguez Larreta
La Ciudad de Buenos Aires tiene un déficit habitacional crónico. El 40% de los habitantes son inquilinos; hay más de 65.000 viviendas desocupadas y 480.000 personas con problemas habitacionales, según la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.
 
Existen viviendas tomadas como inversión, que atentan también contra los futuros inquilinos, quienes ven subir los montos de los alquileres por la demanda continua. 
 
A esto se le suma el valor de mercado para las rentas por día, o semanas, propiciados desde sitios web, al servicio del turismo, y no haber imposiciones que castiguen la propiedad deshabitada como sucede en otras ciudades como París.
 
Para alquilar en la ciudad de Buenos Aires, según la Ley Nº 5.859, establece el pago de 4,15% del total del alquiler a cargo del locador. Al inquilino le solicitan en casi todos los casos un mes de anticipo, otro de depósito y los gastos para hacer informes sobre la garantía presentada, la que generalmente debe ser también de la ciudad de Buenos Aires.
 
Alcanzar el crédito hipotecario también está lleno de escollos. Es una quimera para la mayoría de los argentinos. Aquellos que se inclinaron por los créditos UVA hoy están penando por cuotas que exceden largamente la capacidad de pago y pende sobre sus cabezas la espada de Damócles.
 
Para la Federación de Inquilinos Nacional, el alquiler se lleva en promedio el 45% del salario. La propiedad aumenta año tras año, y el sueño de la casa propia se encuentra al pie del arco iris.
 
Mientras tanto, la Ley de Alquileres, que incluía algunas cláusulas que beneficiaban a los inquilinos, fue cajoneada y abandonada por el gobierno nacional, luego de haber consensuado y aprobado el proyecto en comisión.
 
Los inquilinos en la ciudad de Buenos Aires, así como en el resto del país, están expuestos a inequidades, y la debacle económica ha hecho más evidente esta situación.
 
Juan es venezolano. Cuenta -con una sonrisa- que “aquí todo aumenta menos el salario”. Llegó hace 13 meses y alquila un departamento en Villa Devoto. Como no tenía garante, le exigieron u$s 3.000 para ingresar, y paga $ 7.000 mensuales de alquiler, con una cláusula de aumento de 10% cada 6 meses. 
 
Jorge trabaja en una casa de ropa. Paga $ 12.000 de alquiler y gana $ 16.000. Debe mucho dinero y sobrevive con la ayuda de sus 3 hijos, con los que convive. Tienen que abrir los domingos, para paliar la magra venta, ya que el dueño quiere cerrar el comercio.
 
Patricia alquila en Almagro hace 15 años, directamente al dueño. Paga $ 7.000  de expensas, una cifra casi más grande que la del alquiler, por un departamento de 3 ambientes con dependencias. 
 
Para Daniel Rijtman, de la Inmobiliaria Aris, la gente viene cumpliendo con los pagos de alquiler, pero no está claro lo que vaya a pasar el resto del año con los aumentos, principalmente de servicios e impuestos.
 
Hay inquilinos que han cambiado sus alquileres a espacios más pequeños, o fueron a vivir con los padres o amigos. Han aumentado sustancialmente gastos ordinarios del consorcio y los servicios comunes. 
 
En otra inmobiliaria de la zona de Almagro, nos cuenta un empleado que hay mucho movimiento por alquiler, y cada vez hay más demanda. La inflación influye y tira para arriba los valores. 
 
Las expensas de un monoambiente rondan los $ 2.500 o $ 3.500 por 2 ambientes, y $ 4.000 o $ 5.000 por 3 ambientes. Los inquilinos no deben pagar comisión cuando alquilan, solo debe pagarlo el propietario desde hace un año.
 
El derecho a una vivienda digna y a un hábitat adecuado es un derecho humano reconocido universalmente, y es un requisito necesario para el cumplimiento de la dignidad, la libertad y la justicia social. No lo estaríamos cumpliendo.