foto: archivo
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El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, está acostumbrado a entrevistas amigables, que no lo ponen incómodo ni un segundo, y a charlas con los vecinos en las que muy difícilmente logre colarse algún reclamo. Pues bien, así como los reportajes que le realizan, a fuerza de pauta furiosa, sigue siendo cómodos, parecería que sus encuentros barriales empiezan a complicarle la existencia.

Así sucedió al menos en las últimas horas en Mataderos, donde tuvo que soportar las críticas por el brutal cierre de escuelas nocturnas que anunció la (todavía) ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña.

"¿Va a cerrar o no las escuelas nocturnas?", preguntó una docente cuando le tocó el turno de consultar al jefe de Gobierno. Entre evasivas, el hasta ese momento sonriente Horacio Rodríguez Larreta cambió el semblante de su cara y balbuceó algunas palabras, lo que originó que la vecina levantara su voz y volviera a preguntar, en un tono que sumó el aplauso y la aprobación de buena parte de los presentes.

"No", finalmente concedió el funcionario. "Y si cierran no van a comenzar las clases en la Ciudad de Buenos Aires", redobló la apuesta la docente en el Club José Hernández, ubicado en la calle Oliden 1632, barrio de Mataderos.

Afuera, mientras tanto, otro grupo de vecinos coreaba cantitos contra el cierre de los colegios.