Durante la madrugada fuerzas de seguridad irrumpieron en la emblemática confitería Boston de Mar del Plata para desalojar a los trabajadores que durante 230 días lucharon, en forma pacífica, por mantener sus puestos de trabajo.

Son 80 los trabajadores que reclaman se cumplan sus derechos laborales y que la patronal responda con el pago de sueldos adeudados y las correspondientes indemnizaciones. Un grupo de ex empleados permanecía en el local como forma de reclamo y se mantenía con los ingresos generados con la venta de café, medialunas y pan dulce durante las fiestas.

"Nos echaron como narcotraficantes", aseguró Alejandra Blanco, una de las empleadas que quedaron en la calle en plena temporada. La justicia ordenó el desalojo y restitución del local ubicado en Urquiza y la Costa a sus propietarios. En el lugar quedó designada una guardia del personal de Infantería que permanecerá en la puerta del comercio.

El desalojo ya había tenido un intento de realizarse el 26 de diciembre pero gracias a una masiva convocatoria de organizaciones sociales y gremios en apoyo a los empleados, se logró evitar y la medida quedó suspendida. Durante esta tarde los trabajadores junto a los abogados del gremio definiran los pasos para continuar con el reclamo.

Según Nancy Todoroff, dirigente de Uthgra, nunca fueron notificados de la medida judicial aunque aclaró que no hubo violencia durante el desalojo y se lamentó: "Es gente grande a la que le costará volver a conseguir un empleo".