La Nación no sorprende. Su embestida contra la ampliación de derechos y sobre todo las libertades sexuales y reproductivas afloran sobre todo desde sus espacios editoriales, donde la voz del diario se hace notar.

Un nefasto editorial titulado "Niñas madres con mayúsculas" glorifica esta mañana el embarazo infantil en clara referencia al caso acontecido en Jujuy en el que una menor de 12 años violada fue obligada a parir un feto de seis semanas de gestación vía cesárea, cuando había solicitado un aborto no punible. El triste resultado fue conocido por todos, el bebé murió y la niña quedó marcada de por vida.

"Los pañuelos verdes de quienes no han aceptado la derrota legislativa siguen agitándose. En un escenario con claros indicios de nuevos esfuerzos por consagrar el aborto en nuestra legislación en este nuevo año", comienza el texto, en una suerte de amenaza a las mujeres que con su lucha intentar que se apruebe el aborto legal, seguro y gratuito y "no obligatorio" en la República Argentina, algo que los pañuelos celestes parecen no entender cuando se entrometen con amparos intentando frenar abortos no punibles que sí son legales en nuestro país.

La nota da cuenta de un par de testimonios de niñas madres que se negaron a abortar y destaca una frase en boca de las menores. "El relato de estas realidades mueve a reflexionar sobre lo que es natural en la mujer, lo que le viene de su instinto de madre, lo que le nace de sus ovarios casi infantiles. 'Nadie me lo saca', afirmarán aferradas a la vida engendrada en sus vientres", afirma la nota.

"Mucho más allá de la forma en que se gestaron los embarazos, claramente nada deseada ni deseable, y recordándonos todo aquello que se ha predicado con justeza sobre la necesidad de una educación sexual preventiva que contemple información sobre el propio cuerpo, resulta admirable y emocionante ver desplegarse el instinto materno", continúa el editorial, pasando muy por alto y a la ligera que el embarazo infantil y adolescente es una de las principales problemáticas en nuestro país, esto sumado el alto índice de abortos clandestinos y la consecuente tasa de muerte materna que trae aparejada.

"'Admiración hacia las niñas madres, madrazas por cierto. Tristeza para las 'abuelas abortistas' que felizmente no lograron su criminal propósito. Bienvenida a los felices niños de ambas mamás y un mensaje claro y esperanzador a la sociedad para que haga lo que tiene que hacer sobre educación sexual, primero, y sobre apoyo a las mamás, después, tanto si sus embarazos fueron deseados como si fueron causados por una violación, por ignorancia o estado de necesidad. Nada importó a estas mamás niñas, salvo conservar a sus hijos", remata en una suerte de asertividad festiva, como si ser mamá y niña y no tener terminados los estudios te asegurara algún futuro en esta Argentina en crisis, donde las jóvenes se ven imposibilitadas de cursar y amamantar, donde no existen lactarios en los principales lugares de trabajo, donde en muchos sitios echan a mujeres embarazadas. Ejemplos hay y muchos. 

Escribir editoriales descontextualizados de la realidad social, política y cultural del país es un sinsentido y una irresponsabilidad enorme. Hay una ley de aborto no punible que está para cumplirla y una Ley de Educación Sexual Integral (ESI) que también debería impartirse en todos las escuelas del país para evitar que haya más embarazos de "Niñas madres con mayúsculas".

Porque la función de las niñas no es ser madres. Es jugar, es crecer, es estudiar, es formarse, es desarollarse para poder decidir en un futuro qué quieren hacer de sus vidas. Una niña embarazada, es una niña violada. Y su derecho es poder elegir y ser dueñas de su propio cuerpo. Los mismos que las vanaglorian, les quitan su derecho a ser libres y las obligan a parir.

Para eso, es el aborto, legal, seguro y gratuito. Porque la maternidad, será deseada o no será. Y el aborto legal será ley.