Aeropuerto de Ezeiza: nueve detenidos por la "mafia de los taxis"
Aeropuerto de Ezeiza: nueve detenidos por la "mafia de los taxis"

Tras un año de investigaciones se detuvo en Ezeiza a un delegado del sindicato de conductores de taxis, un empleado de Aeropuertos Argentina 2000 y siete taxistas fueron detenidos a raíz de una investigación por la "mafia de los taxis" que operan en el aeropuerto internacional de Ezeiza.

La causa está a cargo del juez federal de Lomas de Zamora Federico Villena, por la que se logró detener a nueve personas acusadas de ser parte de una asociación ilícita y del delito de extorsión, ya que amedrentaban a taxistas que eran ajenos a esa área o bien les exigían el pago de un canon para poder operar con el transporte de pasajeros.

La investigación comenzó cuando varios taxistas denunciaron aprietes para poder trabajar trasladando pasajeros desde y hacia el Aeropuerto de Ezeiza Ministro Pistarini.

Ante ello, el juez Villena dispuso la intervención de Prefectura Naval, de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y de la Bonaerense para realizar tareas de inteligencia, así como también escuchas telefónicas y de seguimiento.

Durante la investigación un policía bonaerense camuflado como chofer de taxis operó simulando ser tal durante un tiempo y fue víctima de aprietes, lo que dio lugar incluso a que más testigos se presenten a declarar en la causa.

Según las primeras averiguaciones, a los taxistas que trasladaban pasajeros desde y hacia el Aeropuerto de Ezeiza les cobraban un canon que partía desde los 300 pesos por pasajero en algunas ocasiones o más.

Tras un año de investigación, el magistrado dispuso la detención de estas nueve personas acusadas de ser parte de una asociación ilícita que extorsionaba a otros taxistas, entre ellos un delegado del sindicato de conductores de taxis que conduce José Ibarra.

Uno de los detenidos es empleado de Aeropuertos Argentina 2000, que entregaba a los taxistas las tarjetas que los habilitaban a ingresar sin cargo al playón del Aeropuerto de Ezeiza para poder operar.

Tras una serie de allanamientos en oficinas de Ezeiza y domicilios particulares, se secuestraron dos armas de fuego con las que se presumía apretaban a los taxistas, documentación, dinero en efectivo producto de la recaudación, agendas y anotaciones de cómo operaba la organización.