Este viernes 1º de marzo San Lorenzo cayó 2 contra 3 contra Argentinos Juniors en el Nuevo Gasómetro. El resultado, una vez más, escondió una escena de discriminación y violencia de las miles que se viven a diario en el fútbol argentino.

A una semana del #8M y en una Argentina en la que se comete un femicidio cada 29 horas, la Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino lanzó una campaña bajo el lema "¡Tarjeta roja a la violencia machista!".

Con esa excusa, varios de sus militantes, se juntaron en en las inmediaciones del estadio Pedro Bidegain en el Bajo Flores para una volanteada con el objetivo de concientizar sobre la opresión que las mujeres padecen adentro y afuera del fútbol. Cada papelito repartido llevaba tres historias concretas y dolorosas sobre los tormentos que soportaron y soportan las hinchas en un terreno en el que históricamente fueron discriminadas.

Cerca de las 19, terminada la acción y a minutos de comenzar el partido, una de las integrantes de la Coordinadora e hincha del Ciclón se disponía a ingresar al estadio. Caminó por el pasillo que conecta la popular local con la Platea Sur. Camiseta azulgrana puesta y pañuelo verde colgado en la mochila. Llevaba los volantes en la mano, había repartido varios y visto cómo quienes recibieron el material habían ingresado sin inconvenientes a la tribuna. Ahora le tocaba a ella entrar. Pretendía hacerlo como lo hace habitualmente. No la dejaron.

-No podés entrar con ese pañuelo. Estás incitando a la violencia. Es como si te dejara pasar con la camiseta de otro club.
-No me parece.
-No me importa si no te parece. Si yo te dejo pasar y adentro hay alguien con el pañuelo celeste, ¿qué hago?

La policía la hizo salirse de la fila e ir para un costado, la obligó a abrir su mochila, le revisaron sus pertenencias, prenda por prenda. Le hicieron tirar el cepillo de dientes y hasta los protectores diarios. Se puso a llorar de la bronca. Cuando le encontraron los volantes de la Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino, se los sacaron, otra vez, bajo el argumento de que "incitaban a la violencia".

En un texto que la coordinadora publicó en su Facebbok se preguntan: "¿Quién incita a la violencia? ¿Defender la vida es incitar a la violencia? ¿Denunciar el atropello y la desigualdad es incitar a la violencia? ¿Manifestarse ante los abusos que se desencadenan contra las mujeres por el solo hecho de ser mujeres es incitar a la violencia? ¿Llevar un pañuelo verde como símbolo de una pelea por la ampliación de derechos es incitar a la violencia? ¿Comprometerse a repartir volantes que desnudan la violencia machista que se esconde detrás de la pelota es incitar a la violencia?".

Y continúan: "¿No será que lo realmente violento es impedir una expresión pacífica en una sociedad que debería apostar a ser cada día un poquito más democrática? ¿No será que lo realmente violento es la impunidad a través de la cual se busca bastardear y humillar a quien camina hacia la tribuna con un pañuelo verde y con volantes que rezan "¡Tarjeta roja a la violencia machista!"? ¿No será que lo realmente violento es que se vuelvan naturales y legítimos procedimientos y lógicas de poder que atentan contra la dignidad humana?"