foto archivo: Prensa Presidencia
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El Fondo Monetario Internacional aprobó este viernes la tercera revisión del acuerdo stand-by con nuestro país y autorizó el desembolso de 10.800 millones de dólares, pero con la condición (o exigencia, para evitar los eufemismos) de que el Gobierno de Mauricio Macri eche mano a una mayor "prudencia" en el gasto público. Además, advirtió que "han decepcionado" las medidas contra la inflación que tomó la Casa Rosada.

En un comunicado, la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, elogió a la gestión de Cambiemos, pero alertó sobre las presuntas vulnerabilidades que afronta el país. En ese marco, señaló como "prioridad" asistir a los sectores más desprotegidos.

"Las políticas de las autoridades que subyacen al acuerdo, están dando frutos", dijo Lagarde en la declaración que fundamenta la aprobación de la revisión, y aseguró que "hay indicios de que la recesión ha tocado fondo y se espera una recuperación gradual en los próximos trimestres".

Christine Lagarde consideró que "las expectativas inflacionarias están aumentando y la inercia inflacionaria resulta difícil de quebrar".

"Tras unos meses de relativa estabilidad, la volatilidad financiera ha repuntado en las últimas semanas, dado que las condiciones financieras mundiales se han tornado menos favorables y los resultados en términos de la inflación han decepcionado", alertó la poderosa funcionaria del Fondo.

Además, agregó que "los altos déficit fiscales y de la cuenta corriente, dos vulnerabilidades importantes que llevaron a la crisis financiera el año pasado, están disminuyendo".

En el comunicado, el organismo anunció la conclusión de la tercera revisión de la evolución económica de Argentina en el marco del Acuerdo Stand-by a 36 meses aprobado en junio de 2018 y autorizó a girar los dólares. De esta manera, el desembolso total que hasta ahora entregó el FMI a la Argentina suman 38.900 millones de dólares, sobre un total convenido de 57.600 millones.

El organismo advirtió también sobre la caída de la recaudación de impuestos y afirmó que "es necesario redoblar los esfuerzos por mejorar el marco fiscal a mediano plazo y la gestión de deuda".

Lagarde se refirió al Banco Central y sostuvo que la entidad "reaccionó recalibrando la política monetaria, manteniendo el crecimiento cero de la base monetaria hasta finales del año". En ese sentido, apoyó el proyecto de nueva carta orgánica del Central que firmó el oficialismo.

Tras pedir al gobierno que proteja "a los más vulnerables del impacto de la recesión y la elevada inflación", sostuvo que se debe mejorar "la eficacia de los programas sociales en la lucha contra la pobreza".

"Las prioridades incluyen esfuerzos adicionales por crear un sistema tributario menos distorsionador, promover una mayor competencia en los mercados internos de productos, eliminar las barreras al comercio internacional y a la inversión extranjera", reclamó.

Pidió también al Gobierno "afianzar la gobernabilidad, hacer frente a la corrupción y promover la equidad de género".