Corre el siglo XXI pero, más allá de los avances logrados en materia de derechos humanos alrededor del mundo, la pena de muerte sigue ejecutándose en numerosos países como si la historia no hubiera avanzado.

Sin embargo, y pese a lo medieval y retardataria de esa acción de pretendida justicia, durante 2018 se produjo una buena noticia: el mundo redujo la cantidad de ejecuciones en un 31%. Fueron en total 690, la cifra más baja de los últimos diez años.

Pero, en contraste, algunos países aumentaron sus condenas a muerte, entre ellos Estados Unidos, Japón, Singapur, Bielorrusia y Sudán del Sur.

El ranking de la muerte

En este triste contexto, hay cinco países que se ubican por lejos a la delantera en cuanto a asesinatos autorizados por la Justicia.

China (cuyas cifras se presumen en varios miles ante la falta de datos oficiales) es el principal país ejecutor según los datos de Amnistía, seguido por Irán (253 asesinatos judiciales), Arabia Saudí (149), Vietnam (85) e Irak (52).

Imagen: Amnist?a Internacional
Imagen: Amnist?a Internacional

Asimismo, Tailandia llevó a cabo su primera ejecución desde 2009 y Sri Lanka manifestó su intención de reanudar la pena capital tras una pausa de más de 40 años.

“A pesar de que en algunos lugares las ejecuciones aumentaron, el fuerte descenso general da cuenta que la gran mayoría de los países es consciente que la pena de muerte no es la solución y esto es una señal esperanzadora”, señaló Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

En este mismo marco, Amnistía Internacional considera preocupante el aumento del número de condenas en algunos países como Irak (la cifra se multiplicó por cuatro, pasando de 65 en 2017 a mínimo 271 en 2018) o Egipto (el número de condenas a muerte ascendió en más de un 75%, pasando de 402 en 2017 a mínimo 717 en 2018).

Tendencia global hacia la abolición

En general, las cifras de 2018 demuestran que la pena de muerte está en retroceso y que en todo el mundo se están tomando medidas efectivas para poner fin a este cruel e inhumano castigo.

Según remarca Amnistía en su informe, al terminar 2018, 106 países habían abolido por ley la pena de muerte para todos los delitos, y 142 la habían abolido en la ley o en la práctica.