Sociedad

Desastre ambiental: por el mal olor clausuraron una curtiembre que tiraba efluentes al Riachuelo

La Patrulla Ambiental de Acumar detectó que la empresa Gaita había violado una clausura previa y continuaba operando en infracción, sin planta de tratamiento. Utilizan cromo y ácido sulfúrico para el tratamiento de las pieles. Deberán pagar una multa de 2 millones de pesos.

 

La búsqueda del origen del mal olor que ayer a la mañana tuvo el vilo a la Ciudad de Buenos Aires finalizó con una noticia desalentadora. No se trataba de una fábrica de sebo en Valentín Alsina, como se había dicho a primeras horas de la mañana, sino de una curtiembre que ya había sido clausurada y continuaba operando a pesar de estar en infracción.

Así lo confirmó la Patrulla Ambiental de Acumar, que en conjunto con el Municipio de Lanús y equipos de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires rastrillaron la zona de Valentín Alsina, en Lanús, y de Fiorito, en Lomas de Zamora, en la búsqueda del origen de un fuerte olor que los vecinos habían denunciado.

 

La firma Gaita, ubicada en Lanús, rompió una faja de clausura previa, y sin tener planta de tratamiento, arrojaba efluentes de sus desperdicios por encima de los parámetros permitidos al Riachuelo. Para el tratamiento de las pieles, la empresa utiliza cromo y ácido sulfúrico, que según comunicaron desde Acumar serían el origen de mal olor y fuente de la contaminación.

La Patrulla Ambiental volvió a clausurar la planta, colocar los precintos, realizar un acta y tomar muestras de los líquidos para ser analizados en laboratorio. "Gaita está catalogada como agente contaminante, y fue intimada para readecuar sus procesos productivos. Ya había sido clausurada en varias oportunidades", informaron desde Acumar.

 

La multa que se aplicará sobre la empresa, una vez que se ratifique todo lo marcado por los inspectores, superará los 2 millones de pesos. 

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