Los alrededores del diario Clarín amanecieron con una postal que anticipaba lo peor. Largas cuadras valladas y una redacción virtualmente militarizada, como si en el diario fuera a jugarse la final de un Boca-River, pero no. Las autoridades habían decidido aplicar un brutal plan de ajuste que incluyó 56 despidos.

Los trabajadores a quienes se les impidió el ingreso fueron informados de su despido al llegar al lugar. "El brutal ajuste llegó sin mediar aviso para los compañeros ni establecer ningún tipo de diálogo al respecto con los representantes gremiales y frente a un operativo de seguridad inusual en el edificio de la calle Tacuarí", explicó la Comisión interna en un comunicado. Los ceses incluyen a 46 trabajadores del diario y 10 de Olé.

Según informó uno de los delegados, el operativo de seguridad desplegado fue desmedido. "Todos los accesos al diario Clarín y a su planta impresora fueron vallados. Policías y guardias de civil con chalecos controlan las puertas y fueron apostados en todos los pisos. Estamos en estado de alerta", sostuvo Francisco Rabini, vía Twitter.

Justamente la semana pasada, AGEA, la empresa editora del diario Clarín y las publicaciones Olé, Ñ, Viva, ELLE, Genios, PyMes, así como responsable de servicios como 365 y ArgenProp, había anunciado con bombos y platillos un resideño en la redacción del diario Clarín "para acelerar la trasformación digital". Lo que no mencionaba ninguna de las notas que aparecieron tanto en la versión digital, como en el papel es que los cambios iban a venir acompañados de despidos masivos.

Desde la Comisión Interna de delegados del SIPREBA, convocaron a una asamblea extraordinaria frente a la puerta del diario, a las 12 en Tacuarí 1846, en donde decidieron realizar un paro hasta el cierre para abrir un canal de diálogo y lograr la reincorporación de todos los despedidos.