foto: redes
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En una jornada marcada por una de las pascuas más sangrientas de las que tenga memoria el país, Sri Lanka fue este domingo escenario de una masacre que dejó hasta ahora unos 290 muertos y centenares de heridos luego de atentados perpetrados contra al menos tres hoteles y tres iglesias.

Tras los hechos, el ministerio de Defensa decretó el estado de sitio en el país asiático, que desde la guerra civil que enfrentó a budistas y musulmanes no registraba hechos de semejante magnitud. También se bloqueó el uso de redes sociales.

Asimismo, se informó de forma oficial que se detuvo a tres personas por los ataques.

Una de las explosiones se registró en la iglesia San Antonio de Colombo, otra en la iglesia San Sebastián de Negombo, al norte de la capital, y la tercera en una iglesia de Batticaloa, en el este de la isla.

En tanto, los tres hoteles de lujo atacados fueron el Cinnamon Grand, el Kingsbury y el Shangri-La, ubicados en Colombo.

Al respecto, el primer ministro Ranil Wickremesinghe condeñó los ataques, llamó a la población a no salir de sus casas y los instó a estar "unidos y fuertes".

"Hago un llamamiento a todos los esrilanqueses a permanecer unidos y fuertes en este momento trágico. El Gobierno está tomando medidas inmediatas para contener la situación", publicó Wickremesinghe en su perfil de Twitter.