Puede que sea el secretario (o exministro) de Cultura más repudiado de las últimas décadas. Y por sus pares, o por quienes no lo consideran un par suyo, mejor dicho. Pablo Avelluto enfrentó la que muy probablemente sea su última Feria del Libro como ministro y lo hizo con el público silbándolo y luego dándole la espalda.

El problema comenzó cuando el funcionario admirador de la mal llamada "Revolución Libertadora" subió al escenario. En ese mismo momento, una parte importante de los asistentes comenzaron a silbarlo. Pese al ruido ambiente, Avelluto inició su discurso entre interrupcciones e intentó convencer a los presentes de que la industria del libro no atraviesa uno de los peores momentos de su historia en gran parte por la falta de políticas actuales y, sobre todo, por la recesión bestial que carcome las economías familiares.

Se trató de una jornada de protestas variadas. Al desplante a Avelluto se sumaron reclamos por los bachilleratos populares, el aborto legal, el derecho de autor y el presupuesto para las bibliotecas, actualmente al borde del cierre. 

Más allá del abucheado funcionario, quien sí fue bien recibida fue Rita Segato, encargada de abrir de forma oficial la Feria y que pudo comprobar de cerca la admiración que despierta su lugar en el feminismo que viene pateando tableros en la Argentina.