foto: archivo
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Fue un fin de semana sangriento en Medio Oriente, donde el grupo extremista Hamas y el Estado de Israel volvieron a enfrentarse como no lo hacían desde hacía 15 años. El sábado, el grupo Hamas arrojó desde Franja de Gaza unos 600 cohetes contra territorio israelí, ataque que dejó un saldo de cuatro muertos. En tanto, la respuesta de Tel Aviv fue fulminante y lo hizo con una avanzada que terminó con 23 víctimas fatales, entre ellas una mujer embarazada y dos bebés.

En la noche del domingo, en tanto, tras la mediación de la ONU y los gobiernos de Egipto y Qatar, se logró un alto el fuego para frenar la sangría.

El fin de las hostilidades llegó tras el anuncio por parte del gobierno de Benjamin Netanyahu de que crecería la violencia de sus boombardeos y que volvería a ejecutar asesinatos selectivos de miembros de Hamas y otras facciones pro Palestina.

Por su parte, desde la Franja exigen mejores condiciones de vida, la expansión del área de pesca en las costas del enclave y la autorización de Israel para la entrada mensual de dinero y ayuda humanitaria enviada por Qatar.

Los proyectiles palestinos tuvieron como blanco localidades del sur y del centro israelí, aunque la mayor parte fue interceptada por la defensa antimisiles del Estado judío. 

Israel respondió con más de 320 ataques a posiciones militares. Entre estos objetivos, se encontraban cinco residencias de comandantes de las milicias palestinas en las que las autoridades israelíes aseguraron que se guardaban armas.