Tras la dura derrota que sufrió el macrismo en Córdoba, Elisa Carrió ensayó de todos modos una especie de festejo al comentar los resultados en el marco de las palabras que pronunció en el bunker tras haber reconocido el triunfo de Schiaretti.

La dirigente nacional, que perjudicó notriamente al candidato Mario Negri con sus exabruptos durante la campaña, aseguró que el hecho de haber superado a los radicales rebeldes de Ramón Mestre "es una victoria enorme para los que fundamos Cambiemos".

"Acá importa la decencia, y en el seno de Cambiemos ganó la decencia", dijo entre algunas sonrisas condescendientes como la de Mario Negri y otros rostros menos amistosos como el de Luis Juez, quien no podía disimular su disgusto.

También se autodefinió como "la fracasada más exitosa de la historia argentina" y pidió "perdón por las metidas de pata" al pueblo cordobés.