Cuando un animal produce daños económicos, que pueden afectar a la salud, bien sea mediante una infección en plantas, cultivos, materiales o incluso medios ambientales, los expertos lo denominan como situación de plaga.

Solo con pensar en ciertos animales se nos pone la piel de gallina, si además luego los imaginamos el impacto que pueden causar si se juntan en gran cantidad y se instalan en el campo, en nuestro hogar o en nuestra empresa es para ponerse a temblar y comenzar valorar la contratación de servicios para control de plagas Barcelona.

Hay muchas cosas que se pueden hacer no solo para combatir las plagas, si no para prevenirlas ya sea en nuestra vivienda, en la empresa, en el jardín, en un huerto u otros espacios.

Lo primero y primordial para su prevención es la limpieza, sobre todo en zonas donde pueda haber restos de alimentos. Estos atraen una gran cantidad de insectos y pequeños animales que terminarán si no le ponemos freno, por convertirse en una auténtica plaga.

En ese sentido, al finalizar de comer se debe guardar lo sobrante en envases herméticos. De lo contrario, ratas, ratones y otros animalejos se verán atraídos tan solo por el olor que desprende. Otra recomendación es no tirar alimentos por el fregadero o por el baño, ya que ciertos roedores pueden llegar a esos espacios por las tuberías.

No mantener mucho tiempo las puertas y ventanas abiertas vigilando las inmediaciones de la vivienda e instalar las barreras correspondientes y necesarias para evitar la entrada bichos. Y ya por último, los conductos de ventilación, las grietas, las tomas de corriente, son lugares de fácil acceso para pequeños insectos que pueden acceder a nuestro hogar o lugar de trabajo con facilidad y convertirse en una plaga difícil de exterminar. La mejor solución es mantenerlos sellados.

Las plagas pueden resultar, además, causa de un sinfín de enfermedades. En las empresas se debe de hacer mucho hincapié en el tratamiento de la legionella, una de las muchas enfermedades que nacen a raíz de una plaga, en este caso causada por una bacteria que si no se frena a tiempo, puede llegar a producir la muerte.

Cuando ya detectamos que estamos afectados por una plaga podemos intentar exterminarla por nuestra cuenta, teniendo presente que puede ser peor el remedio que la enfermedad, ya que, en muchos casos, terminamos gastando más dinero del que nos cobraría una empresa de especializada en desinsectación. Además, perderemos un montón de tiempo y, lo que es más problemático, si empleamos ciertos productos sin el conocimiento necesario puede afectarnos más a nosotros que a los propios insectos.

Para esto están las empresas de control de plagas. Ellos son profesionales con muchos años de experiencia en su oficio y sabrán cómo combatirlas sin problemas para la salud de los seres humanos. Estas empresas ofrecen diferentes servicios dependiendo del tipo y tamaño que tenga la plaga que nos esté afectando.

La empresa de control de plagas hará una inspección del lugar para averiguar las variables que intervienen en cada caso: cómo es el tipo de animal, la dimensión de la incursión y su ubicación exacta. Con estos datos, elaborarán un presupuesto con la propuesta de trabajo más eficaz y ajustada a nuestras necesidades. Luego, comenzarán con el plan para la erradicación de dicha plaga. Este puede estar centrado sólo a una parte del hogar o la empresa o tener que extenderse a partes exteriores como jardines. Para ello, emplearán las opciones necesarias como control físico, químico o biológico, o la necesidad de tener que emplear varias técnicas más efectivas por la probabilidad de multiplicaciones descontroladas.

La compañía solicitada decidirá si es necesaria una segunda intervención o, si es necesario, definirá un plan dependiendo del tipo y de la magnitud de la plaga. En el caso de fumigar chinches o la eliminación de las cucarachas suele ser necesario repetir el tratamiento o, incluso, extenderlo a toda la casa o lugar de trabajo, ya que estos son de los animales más resistentes.

Es muy importante, a la hora de contratar una empresa de control de plagas, que los productos que esta utilicen sean biocidas. Eso quiere decir que sus componentes sean a base de químicos naturales que no perjudiquen al medio ambiente, ni a las personas. En definitiva, productos que sólo se ocupen de deshacerse de las plagas nocivas, que no sean tóxicos, que no desprendan malos olores y, por último, que su utilización no deje rastro.