A pesar de que en los últimos años se ha reducido los impagos de las cuotas en las comunidades de vecinos, este sigue siendo un gran problema. Según los últimos estudios la morosidad en las comunidades de propietarios supera los 1.850 millones de euros, y esto se agrava sobre todo si es una comunidad pequeña, ya que de esta forma los gastos se tienen que repartir entre unos pocos vecinos.

Para hacer frente a estas condiciones hay que proceder, pero siempre de acuerdo a la ley, sabiendo lo que se puede hacer y lo que no.

Las cuotas son indispensables para el correcto mantenimiento de una comunidad de propietarios, del edificio, de sus servicios, cargas y responsabilidades y así mismo es conocido que contribuyen a los citados gastos con arreglo a la cuota de contribución habitualmente fijada en los Estatutos de la Comunidad de Propietarios a la que pertenezcan. En muchas de las comunidades surgen conflictos con algún vecino o con varios, a los cuales es imposible el cobrar cuotas comunitarias. Estos dejan de abonar el correspondiente recibo por discrepancia con el importe o por simple imposibilidad económica. Sea por el motivo que sea, estos vecinos se convierten en morosos y pasan a ser un gran problema para el resto de la comunidad.

La ley 49/1960 de 21 de julio sobre Propiedad horizontal es la regla que regula el uso de los áreas comunes de los inmuebles, así como las razones a seguir en caso de problema de intereses de los vecinos como pueden ser los impagados de comunidad, sin detrimento que lo puedan prever los propietarios en sus o estatutos internos.

Tanto la comunidad como cada vecino tienen acatar determinadas normas por la existencia de intereses comunes. Los propietarios que forman una comunidad tienen una serie de compromisos como es respetar las instalaciones generales y las zonas comunes, que como su nombre indica pertenecen a todos, por lo que ningún vecino debe ocuparse de dichas zonas ni imposibilitar el uso a los demás.

Cada vecino tiene que mantener en buen estado de conservación su piso o local. El dueño tiene que contribuir con los gastos del inmueble no individualizables estando al día con los pagos de las asignaciones en proporción a su coeficiente de contribución o a lo previsto en los estatutos.

La no utilización de un servicio o una zona no releva del deber de pagar su importe. A cambio todo vecino tiene derecho a la libertad de uso y disfrute sobre los elementos y servicios comunes, compartido con los demás, derecho a desprenderse de su pertenencia por medio de la venta o la donación, también podrá reclamar las innovaciones necesarias en las zonas comunes, podrán ejercitar acciones legales orientadas a la protección de sus derechos e intereses en relación con su propiedad, tiene derecho a concurrir y participar en las juntas de propietarios y poder votar en las mismas siempre y cuando se encuentre al día en los pagos.

Para comenzar a reclamar una deuda según el abogado, lo primero que hay que saber son los motivos del impago, ya que conociendo estos se podrá decidir cuál es la mejor manera de actuar.

Pueden ser impagos precisos por falta de liquidez del propietario, la discrepancia del vecino por algún tema lo que le incita a no hacer frente a los correspondientes recibos, el dueño del inmueble tiene propósito de vender el mismo y está esperando el cierre de la operación para abonar dicha deuda o asimismo puede darse el caso de que el deudor sea una entidad financiera.

De todas formas, independientemente de cuál sea la causa de los impagos, los profesionales recomiendan agotar siempre primero la vía amistosa. Pero al mismo tiempo, la junta de propietarios tiene que dejar constancia por escrito de las cuantías adeudadas en el acta y ser conocidas por todos los vecinos, para así poder tomar la decisión de iniciar o no acciones de cobro contra el moroso.

Además, tendrá que comunicarlo al deudor formalmente, por ejemplo con una carta certificada o por burofax. De esta forma en caso de tener que iniciar acciones judiciales habrá ya constancia de las reclamaciones que se han efectuado.

Si esta vía no funciona y el propietario persiste en su deuda, hay que iniciar un procedimiento monitorio por el que se apercibe al vecino moroso por vía judicial. En estos casos lo más recomendable es el contratar a una empresa o entidad dedicada al cobro de deudas y recuperación de impagados como puede ser Cobratis España, y que nos ayudará a la gestión de la recuperación de las cuotas impagadas de la comunidad.

Aunque los estudios dicen que la mayoría de los impagos son puntuales, estos provocan graves problemas económicos en la comunidad y exige que el resto de los vecinos muchas veces tengan que hacer desembolsos que no le corresponde sobre todo cuanto más pequeña sea la comunidad.