Sociedad

Cruzada "libertadora" de Aprevide contra la abanderada de los humildes y de Banfield

Sergio Smietniansky

El organismo, que intentó censurar el reclamo por Santiago Maldonado, acometió contra los "trapos" con la imagen de Evita.

El último domingo la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APreViDe) bonaerense prohibió en la cancha de Banfield el ingreso de bombos con la imagen de Eva Perón. Esta vez, la caza de brujas comandada por Juan Manuel Lugones osciló entre lo grotesco y lo absurdo. Es que en el interior del estadio existe una gigantografía institucional de "la abanderada de los humildes" con una leyenda que reza "El equipo de Evita" y el escudo del club. Es decir que la policía impidió que se ingrese una imagen –en el parche de un bombo- de la misma persona que tiene un homenaje institucional en el interior de la propia cancha.

La identificación de Banfield con Evita se remonta a 1951, cuando ella manifestó públicamente su deseo de que el club se quedara con el título del torneo mayor.

El deseo de Evita tenía una lógica política, ya que por primera vez en la historia del profesionalismo un equipo de los denominados “chicos” terminaba en la cumbre de un campeonato de Primera División, lo que rompía la eterna hegemonía de los cinco “grandes”. Del otro lado estaba Racing, es decir el "Sportivo Cereijo". Se jugó la final entre ambos equipos en cancha de San Lorenzo y Racing se impuso por 1 a 0. El sueño de los equipos chicos debió esperar varios años hasta que Estudiantes de la Plata vindicó futbolísticamente a los eternos desfavorecidos con su primera vuelta olímpica.

Esa es la historia. Pero podría no serla e igual importaría poco y nada. Evita, igual que el Che, son figuras arraigadas en la cultura popular de nuestro pueblo que exceden largamente cualquier lógica partidaria. Es decir, si la APreViDe hubiese impedido el ingreso de su imagen a la cancha de Lanús hubiese dado lo mismo. Solamente a una mente trasnochada y fascistoide se le puede ocurrir negar el ingreso a un estadio de la imagen de quien consagró el voto universal en Argentina. Ese único hecho torna a su figura indiscutible, salvo por un detalle: las mujeres han sido históricamente el principal blanco de los inquisidores. Quizás por eso Lugones también se ha dedicado a perseguir a las hinchas que asisten a las canchas con los pañuelos verdes que simbolizan la lucha por el aborto seguro y legal.

Volviendo a Evita, existe un antecedente bastante cercano. Sucedió en Junín, cuando en el Estadio Eva Perón se enfrentaban por la semifinal del Nacional B el local, Sarmiento, y Brown de Adrogué. En esa ocasión, Lugones mandó a sacar una bandera de Sarmiento que tenía la imagen de la nacida en Los Toldos. El hecho generó tanta indignación que desde nuestro colectivo "Banfield por los Derechos Humanos" decidimos entregarles a los hinchas de Brown de Adrogué una bandera de Banfield con la imagen de Evita para que la cuelguen en el partido de vuelta, a modo de desagravio y en solidaridad con la hinchada juninense, pero otra vez el inquisidor logró interceptar la bandera e impedir su entrada.

En su caza de brujas, Lugones intentó perseguir toda muestra de solidaridad con “El Brujo” Santiago Maldonado. La cancha de Banfield fue el primer lugar del mundo fútbol donde apareció una bandera que exigía la aparición con vida del artesano. Esa foto -a esta altura histórica- giró por todas partes. Lugones no podía entender cómo se le había filtrado ese trapo. La idea no es avivar giles, pero la verdad es que el funcionario fue madrugado. La bandera volvió a aparecer en el estadio albiverde por segunda vez y ahora Lugones intentó quitarla, pero la reacción del público se lo impidió. La tercera vez que Banfield jugó de local, en vez de la bandera, ingresamos letras con las que armamos la frase “¿Dónde está Santiago?”. Para el cuarto partido Lugones había armado un operativo incisivo para evitar que la bandera, o lo que fuere, se filtrara otra vez. Banfield enfrentaba a Racing y, para sorpresa de todos, en cuanto arrancó el partido una avioneta apareció por el cielo banfileño y arrojó 30 mil volantes sobre los espectadores con la leyenda "Nosotros estamos en Banfield. ¿Dónde está Santiago Maldonado?”. Goleada absoluta: Banfield por los Derechos Humanos 4 - Lugones 0.

Eso sin contar que mucho antes el plantel posó con un banner que rechazaba el 2x1 que beneficiaba a los genocidas. Y que en marzo pasado por el tablero electrónico se difundió un corto que reivindicó los conceptos de Memoria, Verdad y Justicia.

Desconocemos cual será la próxima hoguera del inquisidor. Una posibilidad cierta sería prohibir la compra de entradas o el ingreso al estadio con billetes de 100 pesos que contengan la imagen maldita.

Tampoco sabemos si los de la Revolución Libertadora denunciarán a Lugones por plagio.

De lo que estamos seguros es que en cada rincón en el que ruede una pelota existirán quienes insistan en concebir a las canchas como plazas con tribunas.

* Miembro del colectivo Banfield por los Derechos Humanos y abogado del organismo de derechos humanos CADeP (Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo)
 

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