La ciudad brasileña de Salvador, en Bahía, acoge a partir de este lunes y hasta el 23 de agosto la Semana del Clima de América Latina y el Caribe, que reunirá a representantes del sector público, del privado y miembros de la ONU para discutir salidas a la emergencia climática del planeta, pese a que el Gobierno de Jair Bolsonaro intentó impedir la realización de la cita.
 
En diálogo con Sputnik, el secretario municipal de Sostenibilidad, Innovación y Resiliencia del ayuntamiento de Salvador, André Fraga, expresó su satisfacción de que el alcalde de la ciudad, Antonio Carlos Magalhães Neto, lograra convencer a Bolsonaro de la realización del encuentro, y asumió que la relación con el Gobierno central es tensa: "No podemos decir que haya una relación, hemos conversado apenas lo necesario".

 

Antes de tomar posesión en enero y poco después de la victoria electoral en las urnas, el Gobierno de Bolsonaro ya anunció la cancelación de la 25 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), que iba a celebrarse en Brasil y finalmente tendrá lugar en diciembre en Santiago de Chile.
 
Desde el principio, el nuevo Ejecutivo brasileño dejó claro que no considera una prioridad el combate el cambio climático, y Bolsonaro barajó incluso sacar a Brasil del Acuerdo de París, destinado a contrarrestar el recalentamiento planetario.
 
El ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, cree que el país debe concentrarse en la agenda urbana (gestión de residuos, tratamiento de aguas, etcétera) más que en el calentamiento global, pero Fraga remarca que son cosas indisociables: "Quizá por querer alinearse con el discurso del presidente el ministro no ve que la agenda urbana es obligatoriamente compatible con la agenda climática", dice.
 

Si se cambia la flota de autobuses por unos vehículos menos contaminantes, de alguna forma se está contribuyendo a cumplir el Acuerdo de París, ejemplifica el secretario.
 
En su opinión, declaraciones recientes del Gobierno, como negar los datos oficiales de la deforestación de la Amazonía, son un "equívoco" y hacen daño a la imagen de Brasil como actor de peso en la diplomacia verde, igual que posturas como las del canciller Ernesto Araújo.
 
El ministro de Relaciones Exteriores atribuyó el calentamiento global al lugar en que se colocan los medidores de temperatura, y permitió que representantes de su cartera participaran recientemente en un encuentro de negacionistas del cambio climático.
 
"El canciller es un ciudadano complicado, perdido, no sólo en temas de cambio climático… creo que está ahí de casualidad; no tenemos a un canciller, tenemos a un cualquiera", lamentó el representante de la alcaldía de Salvador.
 

Ante la falta de compromiso del Gobierno central, Fraga remarca que las ciudades deben tomar la delantera, ejercer una especie de "paradiplomacia" más pragmática, porque los municipios, más cercanos a las necesidades de los ciudadanos, son los primeros en sentir los efectos del cambio climático y los que tienen más margen de maniobra para revertir la situación.
 
En este sentido, la ciudad de Salvador explicará en la Semana del Clima algunas líneas de trabajo, como los incentivos a las construcciones sostenibles, el impulso a los transportes limpios (en seis años la ciudad ha pasado de 20 a más de 200 kilómetros de carril bici) o la creación de nuevos parques, con 27 millones de metros cuadrados más de áreas protegidas.
 
Fraga está al frente de una secretaría que lleva la palabra "resiliencia" en el nombre, y es que la capacidad de adaptación a los desafíos urgentes es clave, dado que no basta trabajar en prevención porque los efectos del cambio climático ya están ahí, certifica.
 
"Para nosotros, en Salvador, el mayor desafío es la ocupación irregular del suelo, muchas personas viven en áreas de riesgo, así que es una prioridad trabajar en la contención de laderas para evitar desprendimientos, y también estamos empezando a estudiar cómo hacer frente al aumento del nivel del mar", comentó.
 

Los dos primeros días de la Semana del Clima de Salvador (19 y 20 de agosto) serán cerrados, mientras que los días 21, 22 y 23 está prevista la participación de autoridades y las actividades serán abiertas al público.
 
Todos los años, las semanas climáticas regionales se celebran en África, América Latina y Caribe y Asia-Pacífico, y este año sirven para preparar la COP25 que tendrá lugar en Chile. 
 

LA DEFORESTACIÓN EN EL AMAZONAS

 
La deforestación en la Amazonía brasileña aumentó un 15 por ciento entre agosto de 2018 y julio de 2019, según datos divulgados este viernes por la organización no gubernamental Imazon.
 
El Sistema de Alerta de Deforestación (SAD) detectó 5.054 kilómetros cuadrados de deforestación, "eso corresponde a un aumento del 15 por ciento en comparación con el mismo periodo del calendario anterior (agosto de 2017 a julio de 2018)", informó Imazon en un comunicado.
 
En julio pasado la deforestación batió records, se perdieron 1.287 kilómetros cuadrados de selva, un 66 por ciento más que en el mismo mes de 2018.
 

El estado de Pará es el que registra más deforestación; tan solo en el municipio de Altamira en julio se destruyeron 128 kilómetros cuadrados.
 
El estudio muestra que los parques naturales y las reservas indígenas no escapan a los ataques de la deforestación ilegal.
 
En julio, la unidad de conservación Triunfo do Xingu perdió 82 kilómetros cuadrados, y las reservas indígenas Apyterewa, Trincheira Bacajá e Ituna/Itatá (todas ellas en Pará) también se vieron muy afectadas.
 

El SAD es un sistema de monitoreo basado en imágenes captadas por satélites que se usa desde 2008 y que permite detectar zonas de deforestación a partir de una hectárea, incluso cuando hay nubes.
 
Los datos oficiales de deforestación en Brasil los elabora el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, que recientemente también aportó datos que evidencian un aumento de la deforestación.
 
El presidente Jair Bolsonaro y otros miembros del Gobierno descalificaron los datos, dijeron que eran erróneos y mentirosos y el director del Instituto de Investigaciones Espaciales, Ricardo Galvão, fue destituido.