Abel Basti entrevistaba al nazi Erich Priebke el 9 de Mayo de 1994 en su casa de la calle 24 de Septiembre N º167 cuando irrumpieron las fuerzas de seguridad y el anciano dejó el habla cansina para cuadrarse como militar.
 
El hecho fue un quiebre para el mundo, y también para el periodista. “A partir de ahí fue escribir y escribir, ya que estuvo detenido acá 6 meses. Todo lo que en algún momento fui presumiendo de los Nazis en Argentina, en este nuevo libro lo demuestro”, recuerda mientras toma una lágrima en la clásica chocolatería RapaNui en Bariloche. 
 

 
Hasta el momento lleva escritos 9 libros -Bariloche nazi, Hitler en Argentina, El exilio de Hitler y Tras los pasos de Hitler, y distintos ensayos sobre la presencia en Sudamérica de alemanes prófugos que huyeron de Europa al terminar la Segunda Guerra Mundial- y ahora vive totalmente obsesionado con describir los días (si es que existieron) de Adolf Hitler en la Patagonia. 
 
Cuando habla polemiza y lanza sus certezas: “Priebke era un capitán de rango menor. A América llegaron miles de jerarcas Nazis, principalmente a Estados Unidos”.  
 
Sus investigaciones se nutren de documentos desclasificados de servicios de inteligencia de todo el mundo pero también de data precisa que consiguió mirando y analizando el catastro de Bariloche, y como los agencias de noticias internacionales contaron las últimas horas de Hitler el último día de Abril de 1945.   
 
 
“La segunda vida de Hitler (1945-?)” (Planeta) puntualiza en la compra de tierras por partes de capitales Nazis, y la sociedad que constituyeron con la aristocracia argentina. “En este libro le doy precisión al tema de la tierra y al tema de los conservadores porque es un punto que la historia ha evitado  sistemáticamente: vincular a los conservadores con los Nazis. Y la estructura Nazi se forma con los conservadores, no con los peronistas”. 
 
Además, en la flamante investigación brinda testimonios inéditos -un guardaespaldas, un Teniente Coronel y una mucama- que confirmarían la presencia del Führer moviéndose entre las estancias “San Ramón” y la misteriosa “Inalco”, de Villa la Angostura. Y mucho por recorrer. 
 
-¿La compra de territorios es lo que permite la llegada de los jerarcas Nazis a la Argentina? 
 
-Lo sacaría de Argentina. Lo primero que hay que tener es un contexto histórico, donde a fines del siglo XIX y principios del XX ya hay una migración alemana fuerte hacia distintos países de América, y ya desde esa época se establecen, por un lado, las empresas alemanas y por el otro lado comienza la compra de territorios que era lo mismo que estaban haciendo los británicos con quienes competían. 
 

 
En la Argentina a principios del siglo XX existió una cantidad importantísima de empresas de capitales alemanes. Por ejemplo todo el negocio de la electricidad que seguirá en manos de ellos a pesar de que cambie la fisonomía de las sociedades después de la Primera Guerra Mundial. Recordemos que el vencedor -los Aliados- se queda con los capitales del perdedor. Entonces se generan una serie de holdings y de empresas transnacionales donde el capital alemán sigue estando pero figura como otra cosa. Este es el caso del negocio eléctrico en Buenos Aires, que también implicaba el caso de los subterráneos, el de los tranvías y todo lo que significara uso de energía eléctrica.  
 
Lo que cuento en el libro es que el abogado Enrique García Merou fue socio accionista y director de más de 30 sociedades relacionadas con capitales germánicos y lo llamativo es que figuran personas de la aristocracia argentina vinculadas a tierras que son adquiridas o conseguidas en la Patagonia. 
 
El cuadro en la Argentina es la compra de grandes franjas de tierra y el capital alemán asociado a Bustillo, a Lynch, a Ortiz Basualdo, a García Merou. Esta situación se repite en toda América pero en mi último libro focalizó en el caso argentino.
 
-¿Los territorios tenían alguna característica especial? ¿Eran estancias? 
 
-En el libro me remonto a la mal llamada “Conquista del Desierto” durante la cual fueron entregadas tierras a precio vil a grandes grupos económicos, particularmente británicos. Sin embargo, en el caso de Bariloche hay una franja costera adquirida, a través de testaferros, durante el reinado del Kaiser Guillermo II, quien estará al frente del imperio hasta que termina la Primer Guerra Mundial. 
 
La particularidad de esta región que se extienden desde Esquel hasta Junín de los Andes y luego hacia el límite con Chile, es que es un territorio donde existe el objetivo de generar colonias de ultramar alemanas, como ya se venía haciendo en otros países, bajo a una filosofía del mundo determinada. 
 

 
-¿Todo esto es previo a la Segunda Guerra mundial? ¿Antes del ascenso del Nazismo al poder? 
 
-Este cuadro de situación es previo a la Segunda Guerra. La estancia “San Ramón” -que es donde se va a refugiar Hitler cuando llegue a la Argentina- perteneció al principado de Schauburg Lippe, y fue el primer campo alambrado de la Patagonia con más de 100 mil hectáreas y con costa de lago. Es decir, ya en esa época era de la realeza alemana y en el devenir de la historia mantendrá su origen más allá de que cambien los nombres de los propietarios. Hay un eje muy claro donde confluyen siempre el capital alemán con determinados personajes de las casas reales alemanas y los Nazis en particular. 
 
-¿En estos casos hay una cuestión ideológica o es sólo comercial? 
 
-Es un conjunto de intereses, aunque los negocios están por encima de la ideología. Hay un intento de copar territorios particularmente donde estaba en duda quién era el dueño. En ese tiempo la Patagonia era un territorio conquistable y, además, una zona donde se podían extraer materias primas para Alemania y para los negocios. Lo que nunca se dijo, y yo lo digo en mi nuevo libro, es que los nazis estaban asociados a la aristocracia Argentina, que luego será antiperonista pero no por eso pro Nazi.  
 
A principios de los años ´20 el Partido Nazi se estructura territorialmente con jefes, subjefes, programa; y se fortalece en los ´30, donde adquiere su mayor cantidad de afiliados. Ahí Perón no existe. Durante la “Década Infame” estas sociedades comerciales  tienen una relación directa con el crecimiento de la estructura Nacionalsocialista. Uriburu es fascista. Ahí podemos encontrar ideas totalitarias y antisemitas en sectores de los militares, la aristocracia y iglesia. 
 
Antes había ocurrido el único pogromo antisemita donde murieron más de 700 judíos, que fue durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen. Asociado a la Semana Trágica, donde comenzaron a trabajar los grupos parapoliciales de la época que fueron armados por un tal Domecq García, militar que fundó la Liga Patriótica Argentina, que repartió armas para los ataques en Villa Crespo y Once. En estos episodios está el germen de ideas antisemitas y totalitarias. Podemos decir que la idea de los nazis de propagarse en la argentina tiene un tronco común, y después aparecen los negocios. Es para destacar que la estructura de inteligencia está en toda la región desde los años 20 en adelante. 
 

 
-¿Cuál fue el rol de Exequiel Bustillo en esta relación entre la aristocracia Argentina y los Nazis? 
  
-Bustillo fue un dirigente conservador y también Presidente de Parques Nacionales, que se hace cargo de estas tierras bajo la filosofía de aéreas protegidas para las clases altas. Entrega tierras a discreción a sus propios amigos de la aristocracia por lo cual se crean núcleos como Villa la Angostura. Cuando uno va al origen de la tierra aparecen todas estas relaciones. Bustillo era socio con Pinedo en un estudio jurídico que defendía empresas extranjeras. Además, entrega obras del estado  a su hermano, Alejandro, en claro nepotismo porque la única obra que concurso fue la del Llao Llao, después todas fueron directas. 
 
Este era admirador de Albert Spee -el denominado arquitecto de Hitler- y en la parte privada fue el arquitecto de los grandes grupos alemanes: grupo Bemberg, grupo Tornquist, etc.  
 
-¿Estos sectores tenia cierta autonomía del Estado? 
 
-Hay un informe de inteligencia que publico, que es del año 1942, donde dice “se están formando pueblos nazis en Angostura, y Villa Traful”. En realidad son estas tierras de parques que está entregando Bustillo. 
 
La idea era tener estancias y zonas protegidas por el Estado donde no se pagarán impuestos, contrariamente a lo que uno puede pensar. Este sector se hace de grandes extensiones de tierras sacando a los antiguos pobladores, y lo hacen fácilmente porque los pobladores anteriores no tenían siquiera abogados, ni poder económico. La estancia de Bustillo en Angostura era de 1200 hectáreas bajo el criterio de disfrutar del paisaje, hacer caminatas, en el invierno esquí, y la pesca en otoño. 
 
¿Se hicieron grandes obras de infraestructura durante ese período y en esa franja de territorio que mencionas? 
 
-La gestión de Bustillo se caracteriza por las grandes obras. El puede disponer de un gran presupuesto del que no van a disponer las gestiones siguientes. La “Compañía General de Construcciones” era de Freude, multimillonario alemán, que es considerado el hombre clave de la inteligencia Nazi en la Argentina. Esta constructora hace el “Llao Llao” durante la Presidencia de Ramón Castillo, y Alejandro Bustillo hace todo el diseño arquitectónico. En esos años los informes de inteligencia dicen que los alemanes están comprando todos los aserraderos en Bariloche y la zona para tener el monopolio de la construcción. Existe una simbiosis de negocios y algo de ideología. 
 

 
¿Qué características tienen los nuevos testimonios que sumas en tu nuevo libro? 
 
-El más importante es el de un Teniente Coronel retirado que está vivo en Buenos Aires, que está filmado bajo el compromiso de no dar su nombre hasta que se muera. El dice: “Perón me mandó a llevar documentos a Hitler en Bariloche”. Fue en una misión secreta. Le entregaron un maletín y tuvo que ir hasta una estancia. En el testimonio narra el recorrido: primero puede observar el lago y después lo pierde, y tarda unos 30 minutos en hacer el trayecto. Lo más importante es cuando hace la descripción interior de la casa. Ahí no hay duda que estuvo en “San Ramón”, más precisamente en la casa principal de la familia Lahusen. Hable con gente que estuvo adentro de la casa.  
 
Francisca Ojeda, es otro testimonio, que está viva en Villa la Angostura. Ella trabajó en San Ramón, y lo atiende puntualmente en el verano del 55. 
 
También sumas testimonios que señalan el paso de Hitler por el Hogar Funke, en Sierra de la Ventana 
 
-El Hogar Funke está a 5 kilómetros de la ciudad. Tornquist crea una fundación para recibir a los alemanes de la Primera Guerra para internaciones y curaciones. El grupo es un imperio, de un banco. En ese capítulo relacione un testimonio de Gauna -un comisario- con el testimonio de un sobrino nieto de Hans Ruppel que me dijo que había estado en el Hogar Funke. Ahí había un club alemán que se crea en el año 1922. En el libro presento todos los documentos de inteligencia de los allanamientos que le hacen y ahí sale toda la información del Partido Nazi. En los libros de visitas están todas las agrupaciones Nazis habidas y por haber. En el lugar las personalidades plantaban árboles. Uno de los últimos fue el del último embajador Alemán que fue expulsado del país. Cerca está el hotel de los marineros del Graf Spee, se alojaron más de 300 soldados. Todo muy cerca del mar. 
 
¿Cómo lo describen físicamente a Hitler? 
 
-Todos lo describen igual. Y como está en las fotos. Un poco más viejo. El llega a la Argentina con 56 años, en el año 1945. El testimonio del Teniente Coronel, que tiene antecedentes muy importantes, es muy minucioso. La fisonomía siempre es coincidente. Otro relato es el de Hans Ruppel que era una especie de custodio. Un familiar de él -un sobrino nieto- me dejo una foto donde estuvo destinado Ruppel. Estuve dos meses tratando de descubrir el lugar de la imagen. Descubrí que estaba sacada en la estancia “San Ramón”.  
 
-Por momentos parece que toda la zona estuviese preparada con muchísima antelación para recibir a los Nazis.  
 
-El corazón de donde estuvo Hitler es “San Ramón”,  a 15 kilómetros de Bariloche. Simultáneamente tiene distintos “paradores” por decirlo de alguna manera. La estancia Inalco está construida en 1945, y era un parador habitual. Acá está toda la zona preparada. Por ejemplo lo que dinamitó el ejército: Qué es eso? ¡Tiene unas vigas enormes! ¡Un subsuelo! ¡En ese lugar! También se pueden ver instalaciones secundarias, que aún se conservan. Otro caso es el hotel Tunkelen, que era una clínica en el año 1945 pero que estaba a 30 kilómetros del pueblo y con una guarnición militar al lado. ¿Por qué no estaba en el centro?  
 
En el libro hablo de una zona de protección de 1 millón de hectáreas establecida entre el sur de Bariloche y Junín de los Andes, con estancias privadas y áreas de los parques nacionales Nahuel Huapi y Lanin. Otro dato es que tanto los Bustillo como los Lynch tenían administradores alemanes de sus estancias. “Hensel” era el administrador de Bustillo, y él figura en los informes de inteligencia trabajando para los Nazis.
 
Otro punto importante es el de los submarinos alemanes que estuvieron operativos durante toda la Segunda Guerra. Ellos estaban bloqueados y se movían comercialmente con estas naves. En la guía que publique de Bariloche tengo el testimonio de un anciano que ya murió que su madre trabajaba en el hospital Rawson. Tuvieron un desperfecto en un aparato marca Siemmens y a los tres meses les trajeron un equipo nuevo. Con las cuestiones comerciales cumplían. Del ´41 en adelante estuvieron operativos sobre todo en el estrecho de Magallanes, muy cerca de Malvinas. 
 
-¿Hitler no murió en el bunker entonces? Está probado que nunca hallaron el cuerpo, y recientemente se hizo un análisis sobre el cráneo de los Soviéticos y resultó femenino. 
 
-La historia oficial dice que Hitler escapó del bunker. Llegan los soviéticos comprueban que no hay cuerpo, y dicen que Hitler no está. Fue a Argentina o España. Para no juzgarlo en Nuremberg, hacen un dictamen con un testimonio de un oficial británico. El Estado Alemán de posguerra no lo declara muerto, el estado no nazi, digamos. En el 55 presunción de fallecimiento. Entre el 45 y el 55 para el estado alemán no es una persona muerta. Sin proceso penal en curso y sin pedido de captura. Eisenhower en el 53, en plena campaña, dice que no tenemos ninguna prueba de que Hitler allá muerto en Berlín. La historia oficial hasta ahí es que Hitler escapa. La historia de la muerte empieza a ser marketing después cuando los rusos cambian la versión más adelante. 
 
El 90 % de los cables de las agencias internacionales hablan del escape de Hitler. Llaman a una conferencia de prensa los generales soviéticos diciendo que escapó. Un senador llega a ofrecer una recompensa de 1 millón de dólares, alrededor del mes de Octubre, para quien capture al Führer. Los únicos que dicen que murió son los Nazis.
 
¿Y el caso de otros jerarcas como Mengele y Priebke? 
 
-Los alemanes migran de a miles hacia toda América. Es una evacuación que comienza en el ´45 y termina en el ´50. Fueron miles. Y junto con ellos también salen las empresas, los capitales. El país que más Nazis recibió fue Estados Unidos. Brasil, Perú, Bolivia, también recibieron nazis. 
 
Bariloche es emblemático por determinadas cuestiones, pero también tenes Nazis en Chaco, La Rioja, Santa Fé, Buenos Aires. Priebke era un capitán, un rango menor. No tenía un rango significativo. Mengele era un médico emblemático, pero tampoco era una gran figura. Todo esto se comprende también en el contexto de los acuerdos de alemanes con norteamericanos para enfrentar a los comunistas. Los grandes conglomerados Nazis se trasladan a toda América, lavan sus capitales e incorporan como mano de obra a los mismos alemanes que estaban viniendo. Como te dije fueron miles y miles de Nazis.