Científicos alertan que los incendios en la Amazonía podrían afectar la temperatura global
Científicos alertan que los incendios en la Amazonía podrían afectar la temperatura global
Los incendios forestales que comenzaron hace 24 días en la región amazónica de Brasil y otros países sudamericanos podrían traer como consecuencia un aumento de la temperatura general del planeta e intensifcar fenómenos climáticos extremos, dijeron expertos a Sputnik.
 
"Debe haber en los próximos meses un aumento de la temperatura general, quizá primero a nivel ecuatorial, hay que ver cómo se reflejará a nivel de los polos, un 0,1 o 0,2 grados centígrados dentro de lo que no estaba planificado en las líneas de aumento anual, porque eso estaba ya calculado aproximadamente", dijo el profesor de gestión de areas protegidas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Jorge Naveda.
 
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) publicó en octubre del año pasado un informe especial sobre los impactos que tendría para el planeta un recalentamiento global de 1,5 grados, en el que se destacaba la necesidad de provocar cambios rápidos para limitar la suba de la temperatura media más allá de ese umbral.
 
Los incendios de la Amazonía solo contribuirán a acelerar el calentamiento, dijo a esta agencia el profesor Francisco Javier Velasco, ecólogo social y docente del Centro de Estudios para el Desarrollo de la UCV, antropólogo y con estudios doctorales en esa misma casa de estudios.
 
"Esta quema, este verdadero desastre que está ocurriendo en la Amazonía, va tener consecuencias en el propio calentamiento global, porque hay una enorme cantidad de gases de efecto verdadero, particularmente CO2 (dióxido de carbono), que está siendo lanzado a la atmósfera y de esta manera va a contribuir a eso", explicó.
 
El CO2 es el más abundante de los gases de efecto invernadero, cuya acumulación en la atmósfera debido a las actividades humanas de los últimos tres siglos es considerada por los científicos la causa del cambio climático en marcha.
 
La selva amazónica es el bosque tropical más extenso del mundo (7.590.083 kilómetros cuadrados), compartido por Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Guayana y Surinam.
 
Estas naciones integran la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que hasta el momento no se ha reunido para debatir soluciones y consecuencias de los incendios que también se han presentado en Bolivia, Paraguay y Perú.
 
Los científicos consultados por esta agencia explicaron que lo que altere el comportamiento de esta selva afecta a todo el sistema que funciona de forma interconectada.
 
"Eso nos va a afectar, porque eso es todo un sistema interconectado, en donde una alteración tiene consecuencias en el conjunto del sistema", dijo Velasco.
 
El especialista comentó que "estamos viendo cómo en otras porciones de la Amazonía vienen avanzando procesos de destrucción de una manera muy acelerada, como el caso de la minería que en Venezuela está causando estragos, como en Colombia y el Perú", explicó.
 

DESASTRE ANUNCIADO

 
Los dos investigadores criticaron el "comportamiento mercantilista" de los gobiernos de América del Sur, que ha acelerado los efectos del cambio climático.
 
Pero lo que ocurre en la región amazónica es producto de acciones registradas durante varias décadas, en las que la deforestación ha venido avanzando junto con la quema, la tala y otros procesos.
 
"Lo que estamos viendo es un proceso de acumulación y además llevado a un extremo por el Gobierno de Jair Bolsonaro (presidente de Brasil), que públicamente ha hecho declaraciones de cuál era su idea del destino de la Amazonía, y su idea es que eso tiene que industrializarse, organizarse y todo lo que eso implica, y ahí concurren intereses económicos como son los intereses de negocios y de los terratenientes", dijo Velasco.
 
Naveda observó que a las consecuencias de estos incendios se suman factores letales para el ambiente, como un comportamiento erróneo de la sociedad durante años y la intención de un Gobierno con poco interés por revertirlo.
 
"Al final es una especie de combinación, se juntaron varios factores, en primer lugar, una sequía más dura de lo que realmente se esperaba, combinada con un efecto de orden político, un fenómeno particular que está sucediendo en Brasil, esa combinación ha sido mortal", expuso.
 
Los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE) exponen que solo en el mes de julio, la deforestación acabó con 2.254 kilómetros cuadrados de la Amazonia, lo que constituye un aumento de 278 por ciento respecto de los 596,6 kilómetros cuadrados del mismo mes de 2018.
 
El ecosistema de la Amazonía, explicaron los analistas, tiene un peso importante en la dinámica del clima mundial, que influye en las lluvias y en los vientos.
 
Por tanto su destrucción introduciría una perturbación muy grande en el sistema climático, ya afectado por el comportamiento y los patrones de consumo de la humanidad.
 
Además, alertaron, hay una responsabilidad internacional en la medida en la que no se actúa para detener las prácticas extractivas de los países de la cuenca amazónica, que destruyen la naturaleza al explotarla de forma irracional.
 
La superficie quemada entre enero y julio de este año es de 57.827 kilómetros cuadrados en todo Brasil; la mayor parte (54,7 por ciento) corresponde al Cerrado, un bioma de sabana tropical que discurre desde el este hacia el centro y el oeste del territorio y 18,2 por ciento a la Amazonía, según el INPE. No hay todavía cifras de agosto.